La cárcel como mito

Tuve un chaval de 21 años preso por asesinato (en preventiva), le pedían 25 años, supongo que ahora le pedirían perpetua.

Había matado supuestamente a un jefe de una pequeña mafia de cuyo nombre no quiero acordarme, un ajuste de cuentas. Este jefe muerto tenía tentáculos en todas partes de Madrid, y la cárcel no era menos. Sus colaboradores querían venganza.

La madre venía llorando y me decía;

– Le han pegado una paliza, le van a matar, le va a matar. Se lo he dicho a los funcionarios y se reían de mí, les he dicho que por Dios aíslen a mi hijo, lo van a matar. Esos funcionarios quieren que lo maten ¡¡me lo han dicho riéndose!! le van a dejar con los demás presos para que lo maten. Se ríen de mí.

Al final, la insistencia de la madre y los follones que montó en dirección, consiguieron que le metiesen en un modulo donde están los protegidos, los chivatos, etc.

El chaval, no aguantaba la situación. Era muy activo, y 12 horas en una celda (de 8 de la tarde a 8 de la mañana) le mataban. Con esto y la “paranoilla” de que le iban a matar comenzó una ansiedad enorme, angustia, pánico… comenzaron a medicarle. La madre salía llorando de verle;

– Se le cae la baba Julio, lo tienen drogado, no puede ni hablar ¿Qué están haciendo con mi hijo? – y lloraba y lloraba como si la condena fuese también para la madre.

Pero la condena no era solo para la madre, también para su hija de 4 años, que de la noche a la mañana había pasado a ser huérfana de un padre vivo. Y la madre (abuela de la niña) me decía;

– No sé qué decir a la niña, solo pregunta por su padre y no sé qué decirla. La digo que se ha ido de viaje, y que volverá pronto, pero… ¿Cuándo se dé cuenta que no vuelve?

Las cosas en casa se empezaron a complicar, el dinero que llevaba el chaval para comer ya no entraba, y la niña “huérfana” se quedaba en una situación tremenda.
Y una situación tremenda allana el camino para que los hijos e hijas de presos sigan los pasos de sus padres y acaben en la cárcel. Como si la cárcel fuese hereditaria. De pobre a pobre, de padre a hijo, de a madre a hija.

Pensando en una cadena perpetua, me imaginaba; entrar a la cárcel con 21 años y no salir nunca más. Porque la revisión se daría en negativo, el chaval desde que había entrado en la cárcel había ido psicológicamente a peor, a muchísimo peor; crisis, violencia, angustia, adicción a los medicamentos… Creo que si hubiese seguido allí dentro se hubiese suicidado o hubiese matado a alguien.

A los dos años fue declarado inocente y salió. Pero ya no era el mismo, el destrozo psicológico era considerable.

Después de bastante tiempo de lo que pasó, me pregunto ¿Qué mejoró la cárcel en la vida de la supuesta víctima? ¿Qué mejoró en el comportamiento del supuesto agresor? ¿En qué mejoró la sociedad? Y no puedo más que responder; menos que en nada, pues todo fue a peor.

La cárcel es un mito, un pensamiento mágico, un efecto placebo, una venda en los ojos, un acto de irresponsabilidad, porque no resuelve los problemas, no los trata, solo los oculta y reprime. Y si tienes un problema y no te tratas, y te lo niegas, te lo ocultas y te reprimes, el problema (lógicamente) empeorará.

Julio Rubio Gómez