La Generalitat no activó ningún protocolo para prevenir el suicidio de Raquel, presa en aislamiento en la cárcel de Brians I, a pesar de que manifestó que se quería quitar la vida

Raquel E.F, de 38 años, madre de dos hijos, estaba presa en el Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT) de la prisión de Brians I. “Apareció” muerta el 11 de abril de 2015. Las autoridades responsables dicen que “se suicidó”. Llevaba más de siete meses en régimen de aislamiento, tan destructivo en Cataluña como en el resto del territorio dominado por el Estado español o en cualquier otra parte. 21 horas al día encerrada en una celda, sufriendo repetidamente la violencia de los carceleros, como reconocen los propios informes oficiales, donde consta que se le había aplicado “contención mecánica” al menos en once ocasiones. Violentada, humillada, atada de pies y manos a una cama durante horas, sin ser desatada ni siquiera para hacer sus necesidades, teniendo que hacérselas encima… ya conocemos el cuadro. Había intentado varias veces acabar con su propia vida, la última el 5 de abril, justo después de sufrir uno de esos episodios de violencia, y había dejado claro que sentía fuertes impulsos suicidas. Pero la autoridad responsable no consideró necesario aplicarle ningún “protocolo” preventivo –”lo hacen para llamar la atención”– y mucho menos sacarla de una situación tan cruel, inhumana y degradante como la que se le había impuesto. Ante todo ello, su familia entabló acciones legales, entre ellas una “reclamación patrimonial” contra la Generalitat de Cataluña, a la que consideran responsable de la muerte de Raquel. El semanario barcelonés La Directa ha publicado una crónica del juicio correspondiente, firmada por Sonia Calvó y João Francia y cuya traducción al castellano ponemos a continuación.

En las declaraciones de los testigos durante el juicio por el suicidio de Raquel E.F., una de las funcionarias recuerda como la interna manifestó que “no quería vivir” y el jefe de unidad se contradice sobre si conocía sus conductas autolesivas. Los funcionarios han declarado que las autolesiones son habituales entre los presos y lo hacen “si están muy nerviosos o como forma de relajarse o para llamar la atención”.

“Decía ‘no quiero vivir’, quería hacerse daño y la llevamos a aislamiento provisional”, recuerda la funcionaria 373 de la prisión de Brians I en relación a una situación conflictiva en la que intervino con la interna Raquel E.F. Este martes se ha celebrado en la Ciudad de la Justicia la segunda sesión del juicio por la muerte de Raquel EF, que se quitó la vida el 11 de abril de 2015 después de seis meses en el Departamento Especial de Régimen Cerrado ( DERT). Ahora la familia reclama una reparación patrimonial de 19.172,54 euros a la Generalitat por esta muerte bajo su custodia. Durante la vista, los responsables de la prisión han asegurado que no activaron el protocolo de prevención de suicidios porque no consideraron que los indicios que daba Raquel E.F. lo hicieran necesario.

Sólo han comparecido de forma presencial en la Ciudad de la Justicia el que entonces era el director de Brians I, Juan Carlos Navarro, el psiquiatra que hizo el seguimiento del caso, Oscar Sanz, y el jefe de la unidad donde se encontraba. El resto de testigos han comparecido por videoconferencia desde los centros penitenciarios de Brians I y los juzgados de Lleida. En la mayoría de casos, han declarado no recordar el detalle de las diversas intervenciones en que Raquel E.F. mostró conductas autolesivas o denunció maltrato. “Es un gran paso en el proceso de verdad y justicia para el caso de Raquel pero también por el resto de casos de muertes en prisión, porque han tenido que comparecer hasta catorce personas para explicar qué pasó ese día y por qué se metió la Raquel en este callejón sin salida y no se reaccionó en ningún momento “, valoró el abogado de la familia, Andrés García Berrio.  

Cuestionamiento de las autolesiones

El entonces director de Brians I, Juan Carlos Navarro, aseguró que no tenía ninguna constancia de conductas de autolesión por parte de Raquel E.F. en los días inmediatamente anteriores a su muerte, “pero sí que era una persona que tenía un cuadro de autolesiones generales leves”, añadió. Sin embargo, el ex director considera que “las autolesiones en prisión raramente tienen un objetivo finalista, se hacen para rebajar angustia, pedir otras cosas, pero raramente tienen por objetivo la muerte”.

Navarro ha explicado que la activación del protocolo de prevención del suicidio era una cuestión que dependía de los servicios médicos y psiquiátricos. Oscar Sanz, el psiquiatra que hizo seguimiento de Raquel E.F. desde agosto de 2014 hasta su muerte en abril de 2015 dijo, por su parte, que “el protocolo de prevención de suicidio era algo que dependía casi exclusivamente de los equipos de tratamiento”, los funcionarios de prisiones y no los profesionales médicos. La funcionaria 3.123 ha asegurado que en ese momento, ante situaciones de autolesión se limitaban a comunicarlo a los servicios médicos, pero no tenían que llenar ningún formulario ni seguir ningún protocolo como se debe hacer actualmente. Para García Berrio, “ha quedado claro que se ha estado trabajando en un nuevo protocolo de prevención de suicidios y que el que existía era informal y no se aplicaba de forma correcta”. “Hay muchos argumentos que llevan a entender que hubo diferentes acciones y omisiones cuya ausencia hubiera determinado un resultado diferente para la vida de Raquel y que seguramente seguiría entre nosotros”, consideró.

El psiquiatra, Oscar Sanz, recuerda las sesiones con Raquel E.F., que podían durar entre 10 y 30 minutos, en las que ella manifestaba estar harta de encontrarse en el DERT, aislada. La visitó el día antes a su muerte. “Lo que manifiesta ella entonces es que se iba a poner en huelga de hambre, que iba a denunciar lo que estaba sucediendo”, rememoró el psiquiatra. “Comenté a los funcionarios que tuvieran especial cuidado con ella, pero no porque pensara que cometería lo que terminó cometiendo, sino lo que hizo aquella tarde, alguna autolesión leve”. Por su parte, la psicóloga del Centro de Atención y Seguimiento (CAS) que la acompañó, aseguró que trabajaba en un contexto “antiterapeútico, en un despacho con una reja”. “Era una persona con recursos a nivel personal, de relaciones y de sociabilidad, el cambio se da en aislamiento; quemó su celda, tenía mucho carácter, malestar y frustración, daba la sensación de que perdía el control”, recordó. “Cuando decía que estaba angustiada, y hablaba de su malestar, yo intentaba indagar a ver si encontraba indicios, pero nunca tuve indicio terapéutico como para activar el protocolo de prevención del suicidio”, declaró, pero también remarcó que pocos días antes de que se quitara la vida no la pudo visitar. “La tesis de la Generalitat, que coincide con lo que manifiestan algunos testigos, es que autolesiones como quemar su celda, darse cabezazos contra la pared, pese a que una de las funcionarias dijera que temía por su vida días antes de su muerte, tenían una finalidad manipuladora, y eso es no preservar el derecho fundamental a la vida ya la integridad física “, aseguró García Berrio. “Ha quedado claro que era necesaria otro tipo de intervención con Raquel y que lo que realmente le dolía era el aislamiento”.

Contradicciones

También compareció el funcionario 397, jefe de unidad del módulo especial de mujeres donde cumplía pena Raquel E.F. Ante la pregunta de si la interna había manifestado en alguna ocasión la voluntad de quitarse la vida, afirmó que “no tenía conductas autolíticas”. Sin embargo, admitió que había redactado un informe en el que otras funcionarias le habían comunicado que se había autolesionado y, como consecuencia, la inmovilizaron. El informe, elaborado pocos días antes de su muerte, recoge que rompió el espejo de su celda y se provocó lesiones en los brazos.

El letrado de la familia de Raquel E.F. ha preguntado a Juan Carlos Navarro si tenía conocimiento de los hechos recogidos por el funcionario días antes de la muerte de Raquel, y el director ha respondido afirmativamente. Sin embargo, aseguró que no dependía de la dirección sino de los servicios médicos decidir si tomar alguna medida al respecto.

Los diferentes profesionales han coincidido en restar importancia a las autolesiones. “Hay gente que, si está muy nerviosa o como forma de relajación, lo hace, no es un tema autolesivo, sino de que, si se cortan un poco la piel y sale sangre, se relajan, y esto es habitual, es para llamar la atención o relajarse”, declaró el funcionario 397.

Sobre las consecuencias del hecho, Navarro asegura que el suicidio de Raquel no provocó cambios en los protocolos del centro. Ni en la investigación tanto por parte de los servicios penitenciarios de la Generalitat ni por parte de los juzgados de Martorell “no hubo nada que determinara que había un mal funcionamiento del centro”, afirma.

Fuentes:

La Generalitat no va activar cap protocol per prevenir el suïcidi d’una interna de Brians I tot i que va manifestar que es volia llevar la vida

La Generalitat, a judici pel suïcidi d’una interna en règim d’aïllament a Brians I

 

Un año después del ahorcamiento de Lewys Alfaro en el DERT de Brians I, su familia aún no conoce la verdad sobre su muerte

En un artículo, cuya traducción al castellano ponemos a continuación, publicado en la página web del semanario alternativo catalán  La Directa el 30 de noviembre y firmado por Gemma Garcia, nos explican cómo un año después de la muerte de Lewys Alfaro Orraca, cuando estaba sometido al inhumano régimen de aislamiento en la cárcel de Brians I, denunciada en muchas ocasiones por  malos tratos y torturas contra las personas allí encerradas, las autoridades catalanas responsables todavía no han respondido a las legítimas preguntas de la familia del muchacho. Aquí se puede ver un vídeo donde su hermana Leisy y su madre, Juana Bárbara, explican cómo lo ha estado viviendo su familia.
 

El 30 de noviembre de 2017, el joven de tan sólo 29 años se colgó en la celda número 208 del Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT) de la cárcel Brians I. Aunque exigirlo na reiteradamente, la familia no ha conseguido la documentación completa del expediente y esta semana, con iridia, ha presentado la reclamación administrativa para esclarecer su muerte

Han pasado 365 días desde que Lewys Alfaro Orraca apareció muerto en la celda de aislamiento número 208 de la prisión de Brians I. Ha pasado un año y las preguntas atropelladas que desde entonces cruzan las vidas de su hermana Leisy y su madre Juana Bárbara no han encontrado respuestas. Esta semana, la asociación por los derechos humanos Iridia ha presentado una reclamación administrativa con el objetivo de conocer la verdad y conseguir una asunción de responsabilidad por parte de la administración, en este caso de la Generalitat de Cataluña, que tiene las competencias en materia de servicios penitenciarios.

En el momento en que se hizo público el caso de Alfaro, ya denunciaron que no habían tenido acceso al informe médico que debería aclarar la razón por la que, mientras el joven estaba en el DERT (departamento de régimen cerrado), le recetaron tranquilizantes, ansiolíticos y antipsicóticos. Lo único que se aporta al expediente judicial es la hoja de la medicación que se le recetó dos días antes de su muerte. Iridia subraya que un tratamiento de este tipo implica que un sanitario supervise la ingesta de la medicación para asegurar la toma. Por lo tanto, durante su estancia en el departamento de aislamiento, Lewys Alfaro debería haber recibido una visita médica o psiquiátrica. A pesar del evidente cambio en su estado anímico, no se aplicó ninguna medida ni el Protocolo para la prevención de suicidios. ¿Quién lo visitó? ¿Qué certificó? Son más preguntas que, a pesar de la insistencia, han obtenido un silencio que ya dura un año entero.

Lewys Alfaro había nacido en Cuba y desde hacía once años vivía en La Torrassa, en L’Hospitalet de Llobregat, pero los últimos cinco meses los había pasado en prisión por un hurto, a la espera de un juicio que no llegaba nunca. El 30 de noviembre, en un momento indeterminado entre las cuatro y las seis de la tarde, “se colgó” con una sábana de los barrotes de la ventana de su celda. Quince días después de su muerte, llegó su carta de libertad inmediata.

Aunque el Consejo de Europa establece que el aislamiento sólo se puede imponer en casos excepcionales y en un período definido y tan corto tiempo como sea posible, varias organizaciones en defensa de los derechos humanos reclaman acabar con la aplicación de este régimen, que conlleva hasta 21 horas al día en la celda. Sirecovi, en un informe reciente, denuncia que ha recibido muchas quejas por malos tratos al DERT, especialmente en Brians I, donde, además de Lewys al menos los últimos cuatro años se han suicidado dos personas más: Raquel E.F. y Gina Katherine Gómez. Iñaki Rivera alerta de que desde el mes de marzo hasta ahora, según una investigación en curso, se habrían producido ocho o nueve muertes en estas circunstancias en Cataluña. El Departamento de Justicia aseguró a la Directa que durante el 2017 de los ocho suicidios de población reclusa, dos eran de personas en aislamiento y que este año y hasta mediados de octubre, cuatro personas se habían quitado la vida, dos en departamentos especiales.

Siguiendo el procedimiento convencional por muerte violenta, en un primer momento, el juzgado de instrucción, en este caso de Martorell, abrió diligencias previas, pero concluyó que no había un ilícito penal y por tanto, no identificó ningún autor. Por esta razón, desde Iridia han abierto la vía administrativa. “Queremos verdad. Por la vía administrativa abrimos la posibilidad de obtener la documentación completa y poder reconstruir los días previos a la muerte de Lewys”, explica Mireia Salazar Gabarró de iridia. La abogada del área de prisiones denuncia una falta de transparencia por parte de la administración que conlleva una “revictimización de la familia”. La madre de Lewys Alfaro asegura que no se detendrán “hasta que no encontramos la realidad y los culpables que no fueron capaces de atenderle o darle la asistencia requerida”. E insiste en la necesidad de “claridad”: “saber para entender, asimilar y aceptar”.

Más información sobre nuestro tercer taller de cuidados mutuos

Como anunciábamos no hace mucho, los próximos 8 y 9 de diciembre tendrá lugar nuestro tercer taller de cuidado mutuo, que tratará sobre la comunicación en las relaciones humanas. En el enlace al que podéis llegar pinchando sobre esas palabras coloreadas en azul, encontraréis información sobre este taller: lugar, fechas, horarios, cómo participar, etc. Ponemos también dos ediciones del programa de radio Tokata y Fuga donde se habla de él. En el primero, entrevistan –hasta el minuto 35 poco más o menos– a nuestra compañera Noe, que explica los detalles más importantes del taller, y también se habla de la huelga de carceleros y de nuestro llamamiento para emprender acciones legales frente a los perjuicios sufridos a causa de ella por las personas presas y sus allegados. En el segundo, la entrevistada –hasta el minuto 27:30– es Estel Masó, la psicoterapeuta que ha coordinado los dos talleres de cuidado mutuo que hemos organizado hasta ahora y coordinará también este próximo. Después se habla también de los mismos temas que en el anterior.

Tokata y fuga. 24-XI-2018. Talleres de cuidado mutuo

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Tokata y Fuga 1-XII-2018. La huelga de carceleros pisotea los derechos de las personas presas y sus familias

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Convocatoria a todas las personas afectadas por la huelga de carceleros a entablar colectivamente acciones legales por los perjuicios sufridos

¡DEFENDAMOS A NUESTRA GENTE!

Durante los seis días de huelga que han hecho los funcionarios de prisiones en octubre y noviembre, han atropellado los derechos de la gente presa, sus familias, sus abogados, etc. Además de que en las semanas anteriores los guardias han desarrollado una verdadera espiral de provocaciones y agresiones a las personas presas, durante la huelga y por su causa se han perdido visitas médicas, citas hospitalarias, turnos quirúrgicos, medicaciones, curas, comidas, entrevistas con abogados, comparecencias judiciales, permisos de salida, horas de paseo, actividades deportivas, culturales o educativas  y, sobre todo, comunicaciones. Los piquetes han bloqueado las entradas a muchas cárceles y coaccionado a las personas que venían de visita, impidiéndoles entrar siquiera a los recintos.

Así, han pisoteado, entre otros, nuestros derechos a la vida y a la integridad física y moral, a la salud, a la defensa jurídica, a no padecer tratos crueles, inhumanos y degradantes… Tampoco han quedado garantizados los servicios mínimos, que prácticamente no se han prestado, ni se ha avisado adecuadamente a las personas afectadas de los que iban a quedar restringidos por la huelga. De todo ello son responsables los funcionarios de prisiones huelguistas, los sindicatos convocantes y, en muchos aspectos, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Los sindicatos de carceleros han asegurado que van a continuar convocando huelgas cada vez más largas –de una semana entera la próxima– hasta llegar, si no se atienden sus demandas, a la huelga indefinida. Como es de suponer que continúen actuando como lo han hecho hasta ahora y todavía peor, no nos queda más remedio que defendernos nosotras mismas y a nuestra gente presa.

Por eso, nos dirigimos a las personas presas, familiares, amistades, abogados, etc. que, en las pasadas o en futuras jornada, se hayan visto o se vean perjudicados de algún modo por la huelga de funcionarios de prisiones, por sus abusos durante la misma y por la negligencia de la administración penitenciaria.

Os proponemos entablar colectivamente acciones legales contra los responsables (carceleros, sindicatos y Secretaría Genral de Instituciones Penitenciarias), por las vulneraciones de nuestros derechos, por las acciones delictivas perpetradas contra nosotros y por las daños y perjuicios materiales y económicos que se nos hayan causado.

Convocamos a todas las personas afectadas a que nos envíen sus datos —nombre, apellidos y número de DNI— y un relato de lo que les ha sucedido a la dirección de e mail: lavozdelxspresxs@riseup.net

También podéis llamar al teléfono: 667224824

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

La huelga de los funcionarios de prisiones contra los derechos de las personas presas y de sus familias

A continuación, la versión en castellano de un artículo nuestro publicado en catalán en  la página web de La Directa. En él se explica con cierto detalle cómo nos ha afectado la huelga a las personas presas y a sus familias, se discuten los principales argumentos de los carceleros huelguistas, se denuncia, entre otras cosas, que hayan elegido como medio de presión provocar, maltratar y perjudicar a la gente presa y a sus familiares.

LA HUELGA DE LOS FUNCIONARIOS DE PRISIONES PISOTEA LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS PRESAS Y DE SUS FAMILIAS

Como sabe todo el mundo, ya que la práctica totalidad de los medios de comunicación llevan muchos meses aireando exhaustivamente sus argumentaciones, los funcionarios de la Secretaría General de Instituciones Penitencarias —excluidos, por tanto, los que están a las órdenes de la Generalitat— han realizado, en octubre y noviembre, seis jornadas de huelga general. Para los convocantes, un “éxito”, con alto porcentaje de participación. La culminación de una campaña propagandística y de movilizaciones, que ha ido in crescendo durante el último año y medio. O de su primera etapa, ya que piensan seguir por el mismo camino mientras no se atiendan sus demandas. Los portavoces de sus sindicatos —ACAIP, CSIF, CCOO, UGT y CIG— dicen que, desde que empezaron los recortes por la crisis, su vida es un “calvario”, que su situación laboral es precaria y su sueldo escaso, que sus plantillas están mermadas, envejecidas y poco formadas y, sobre todo, que han aumentado desmesuradamente las agresiones de la población encarcelada hacia ellos. Exigen, entre otras cosas, aumento de sueldo, incremento de las plantillas, reactivación del protocolo contra esas supuestas agresiones aprobado por el anterior gobierno, y que se les considere “agentes de la autoridad”. “Estamos pidiendo al Gobierno que nos ampare, que nos proteja”, dicen. “Como faltan funcionarios, el servicio público penitenciario se deteriora, se controla peor a los internos y hay más agresiones”. Se presentan como víctimas de la violencia de las personas presas. “Tu abandono me puede matar”, rezan algunas de sus pancartas.

Para nosotras, una mentira no se convierte en verdad por mucho que se repita. Y desde nuestra perspectiva se ve un panorama de las cárceles españolas totalmente distinto: a muchos de nuestros familiares presos se les ha torturado y maltratado; existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a quienes lo sufren; se traslada arbitrariamente a las personas presas, desarraigándolas de su entorno social y familiar; la comunicación con la calle está muy restringida, igual que el acceso a la cultura y a la educación; se censuran las publicaciones y no existe libertad de expresión ni de asociación; la explotación laboral es enorme; las mujeres presas están doblemente discriminadas, por presas y por mujeres; la situación médico-sanitaria es catastrófica, ya que la administración incumple sistemáticamente su obligación legal de asegurar la igualdad de prestaciones médicas y farmaceúticas entre la población encarcelada y el resto de ciudadanos; muchos enfermos graves quedan abandonados, sin diagnóstico ni tratamiento alguno, pero no se aplica la legislación que permitiría excarcelarles más que cuando ya es seguro que van a morir pronto; el tráfico de drogas ilegales está consentido y, además, se proporciona a los presos todo tipo de drogas legales adictivas sin control médico adecuado; hay muchas personas presas con enfermedades psiquiátricas que no reciben los cuidados correspondientes, sino que muchas de ellas van a parar al régimen de castigo; la mortalidad es mucho mayor que en la calle, a menudo por causas como sobredosis, suicidio o “muerte súbita”, con muchos fallecimientos en circunstancias extrañas y dudosas, nunca aclaradas, pues no se cumplen los trámites legales ni se da a los familiares la oportunidad de exigirlos.

Las personas presas están indefensas frente a todo eso y ante multitud de decisiones de las administraciones carcelaria y judicial que les perjudican. Los Servicios de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria y la justicia gratuita son insuficientes. Los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria, encargados de la “tutela judicial efectiva” de los derechos de las personas presas, inoperantes. El poder punitivo del Estado se ejerce sin respetar ninguno de esos derechos que, en teoría, lo justifican. Algunas personas presas están denunciando todas esas situaciones que convierten en papel mojado el principio constitucional de que las condenas estén orientadas a la reinserción social. Llevan varios años haciendo ayunos y huelgas de hambre para dar a conocer una tabla reivindicativa donde se enumeran y analizan muchas de las vulneraciones de derechos y tratos crueles, inhumanos y degradantes que están sufriendo. Justo en el mes de octubre han hecho una huelga de hambre colectiva, realizaron otra en mayo y hay una nueva convocatoria del 10 al 25 de diciembre. El eco mediático de esa actividad prácticamente no ha existido, aparte del que han querido darle, afortunadamente, algunas publicaciones alternativas coordinadas con grupos libertarios y asociaciones abolicionistas, garantistas o defensoras de los derechos humanos. Una difusión muchísimo menor, por supuesto, que la que ha apoyado incondicionalmente la propaganda de la huelga de funcionarios.

Ellos quieren “que se dignifique el trabajo de los funcionarios de prisiones y se les valore” y se quejan de que en las condiciones actuales no pueden llevar a cabo su “labor de reinserción”. Pero tanto en su práctica habitual como en sus reivindicaciones y en su modo de intentar imponerlas demuestran que prefieren seguir siendo unos profesionales de la violencia. De todas formas, la interpretación de la radicalmente ambigua ley penitenciaria que da primacía a los criterios de seguridad sobre el “principio de rehabilitación” se ha consolidado en las sentencias de los más altos tribunales. Los sindicatos carcelarios ya habían anunciado antes de la huelga —convocada a propósito en fin de semana, cuando se realizan preferentemente las visitas— que pretendían colapsar las comunicaciones entre las personas presas y sus familias para que “los ciudadanos entiendan la situación en la que nos encontramos”. Es la forma más habitual de actuar de los de su gremio para presionar a la otra parte en sus conflictos laborales: perjudicar todo lo posible a las personas presas y a sus allegados, provocarles para ver si se rebelan, justificando así la represión y dándoles la razón en su victimismo. Se han perdido visitas médicas, citas hospitalarias, turnos quirúrgicos, medicaciones, curas, comidas, entrevistas con abogados, comparecencias judiciales, permisos de salida, horas de paseo, actividades deportivas, culturales o educativas… y, sobre todo, comunicaciones. Sus piquetes han bloqueado las entradas a las cárceles y coaccionado a las personas que venían de visita, impidiéndoles entrar siquiera a los recintos, donde quizá habrían podido ser atendidas por los servicios mínimos. Imaginaos que, después de un largo viaje, con el correspondiente gasto, deseando abrazar a un ser querido preso que está esperando con ansiedad vuestra llegada, os encontráis con una banda de guardianes que, aunque no estén de servicio, con su prepotencia habitual, os impiden el paso e incluso os amenazan, bajo la mirada de la guardia civil o de la policía, que asisten pasivamente a esos comportamientos tipificados como delitos, cometidos ante sus narices.

Asímismo, durante el mes de noviembre, han arreciado las provocaciones y palizas a la gente presa, tergiversadas ante los jueces en las correspondientes contradenuncias y publicadas enseguida en los medios como “una nueva agresión contra los funcionarios”. ¿Cómo puede ser que suceda eso? En primer lugar, porque los poderes dominantes en la sociedad española, incluidos los que controlan los medios de comunicación, están a favor de la tortura y no existe ninguna voluntad política de combatirla. Y, además, porque, en las cárceles, las torturas y malos tratos se producen generalmente en lugares donde no hay videovigilancia ni testigos. Y, si no, se destruyen las grabaciones de video, se pierden o no tienen la suficiente calidad para ver lo que ha sucedido realmente. Mientras las víctimas y testigos no se atreven a denunciar, por temor a represalias, ya que quedan a merced de los torturadores. Los médicos se niegan a extender los correspondientes partes de lesiones o las minimizan; los jueces suelen denegar las diligencias de investigación que se les solicitan; la fiscalía se opone a ellas sistemáticamente, y las denuncias resultan archivadas en su mayor parte. Además, los carceleros suelen denunciar a su vez a quienes han maltratado, acusándoles de “resistencia”, “desobediencia”, “atentado” y lesiones como torceduras de muñeca, por manejar la porra con demasiado entusisasmo, dedos rotos, a causa de golpes mal dados, o contusiones, que se producen al chocar unos con otros cuando se abalanzan, diez contra uno, sobre una persona presa. Y encima quieren que se les considere “agentes de la autoridad” para que sus manifestaciones gocen de “presunción de veracidad” y las condenas contra los presos denunciados se agraven considerablemente.

De manera que lo que se viene a plantear fundamentalmente en esta huelga es una defensa todavía más cerrada de la impunidad en la tortura dentro de las cárceles, que se valore por ese mismo hecho a quienes la ejercen y que se les recompense por ello. Nosotras no podemos menos que oponernos frontalmente a esa pretensión. Querríamos reunir la fuerza suficiente, que sólo puede venir de la autoorganización de las personas afectadas y la coordinación de esfuerzos entre ellas y con todas las personas y organizaciones sensibles a estos problemas. Y desde este campo, además de que se remedien todas las demás vuleneraciones de los derechos de la personas presas, lo que cabe exigir prioritariamente es que se tomen medidas especiales para acabar con esa impunidad en la práctica de la tortura, controlando en primer lugar, precisamente, a los funcionarios de prisiones. Harían falta acciones de mucho mayor alcance, —como, por ejemplo, que la fiscalía y el resto del poder judicial actuaran realmente contra la tortura y los demás abusos—, pero, mientras nos preparamos para exigir aquéllas, se nos ocurren una serie de medidas concretas: que los médicos que extienden los partes de lesiones sean independientes de las instituciones penitenciarias; que no haya puntos ciegos en los sistemas de videovigilancia; que sea fectivamente obligatorio guardar y entregar al juez las grabaciones de video; que éstas lleven también grabación de audio; que se graben igualmente las conversaciones a través de los interfonos que conectan las celdas con los funcionarios de guardia… Nos parece mucho más urgente destinar a todo eso la cantidad necesaria de dinero público que gastarla en subirles el sueldo a los carceleros.

En fin, los funcionarios de prisiones ejercen su derecho fundamental a la huelga pisoteando, como mínimo, los derechos fundamentales de las personas presas, de sus familiares, amistades y abogados. Apoyados por algunos sindicatos supuestamente obreristas, se presentan como “trabajadores”,. Pero lo que distinguió siempre a la clase obrera —recordémoslo, ahora que todo el mundo quiere pertenecer a la “clase media”— fue, precisamente, la solidaridad, de donde brotaba su fuerza para enfrentarse a las condiciones opresivas de dominación y explotación. Y los carceleros no sólo son servidores activos de esa misma opresión, sino que su actitud en la defensa de sus intereses laborales es profundamente insolidaria. Con ella, han vulnerado, entre otros, nuestros derechos a la vida y a la integridad física y moral, a la salud, a la defensa jurídica, a no padecer tratos crueles, inhumanos y degradantes… Tampoco han quedado garantizados los servicios mínimos, que prácticamente no se han prestado, ni se ha avisado adecuadamente a las personas afectadas de los que iban a quedar restringidos por la huelga. De todo ello son responsables los funcionarios de prisiones huelguistas, los sindicatos convocantes y, en muchos aspectos, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Proponemos, por tanto, a las personas presas, familiares, amistades, abogados, etc. que se hayan visto perjudicados de algún modo por la huelga de funcionarios de prisiones, por sus abusos durante la misma y por la negligencia de la administración penitenciaria entablar colectivamente acciones legales contra ellos, por las vulnaraciones de nuestros derechos, por las acciones delictivas perpetradas contra nosotros y por las daños y perjuicios materiales y económicos que se nos han causado.

Está claro que esto sólo sería el principio de una acción en común de mucho mayor alcance. Quienes vivimos día a día lo que sucede en las cárceles sabemos lo necesario que es que nos coordinemos para afrontarlo..

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

CONVOCATORIA PARA EJERCER COLECTIVAMENTE ACCIONES LEGALES

A las personas presas, familiares, amistades, abogados, etc. que, en las pasadas o en futuras jornadas, se hayan visto o se vean perjudicados de algún modo por la huelga de funcionarios de prisiones, por sus abusos durante la misma y por la negligencia de la administración penitenciaria.

Os proponemos entablar colectivamente acciones legales contra los responsables (carceleros, sindicatos y Secretaría Genral de Instituciones Penitenciarias), por las vulneraciones de nuestros derechos, por las acciones delictivas perpetradas contra nosotros y por las daños y perjuicios materiales y económicos que se nos hayan causado.

Convocamos a todas las personas afectadas a que nos envíen sus datos —nombre, apellidos y número de DNI— y un relato de lo que les ha sucedido a la dirección de e mail: lavozdelxspresxs@riseup.net

También podéis llamar al teléfono: 667224824

Ruyman Armas Santana en peligro de muerte por abandono médico en la cárcel de Palencia

Como nos contaba en octubre, en la carta dirigida a una compañera que ponemos abajo del todo, José Ruyman Armas Santana está enfermo del corazón. Su vida puede depender del rápido traslado a un hospital donde tengan el equipo adecuado para operarle. Eso es imposible en la cárcel de Palencia donde lo tienen ahora, siendo canario, desarraigado como castigo de su tierra y de su familia. Personas solidarias de Castilla-León proponen una campaña de envío de fax para exigir a los responsables que le trasladen a Valladolid, donde, en caso se urgencia,  podría ser trasladado a un hospital equipado para atenderle.Convocan también una concentración a las puertas de la cárcel de La Moraleja (Dueñas, Palencia), el 15 de Diciembre, a las 12h. Ponemos al final las señas de Ruyman por si le queréis escribir y hacerle un poco de compañía.

OTRA CONDENA A MUERTE

Ruyman Armas Santana se encuentra preso en La Moraleja, la cárcel de Palencia.

Desde hace tiempo sus piernas están salpicadas de moratones y, tras un reconocimiento en la propia prisión, le dan cita con un especialista en cardiología a finales de Septiembre, en el hospital Río Carrión. Se le hace una endoscopia y el diagnóstico es que una vena o arteria (no se sabe a ciencia cierta porque no tiene el informe médico, ni esta terminología destaca precisamente por su claridad) está seriamente dañada y corre el riesgo de romperse.

Lo que se le quedó grabado a fuego fue que, si esto ocurría por la noche, había muchas posibilidades de que se le encharcaran los pulmones y muriera. Si tenía suerte y rompía de día podría salvarse, llegar con vida a Valladolid donde tendrían que intervenirle de urgencia; pues en Palencia no se hacen este tipo de operaciones. Desconocemos los plazos para que la operación se lleve a término, dada la gravedad del caso, pero si sabemos que de ocurrir en el exterior tendría su historia clínica, estaría informado, le harían seguimientos periódicos…

A Ruyman, de vuelta a la cárcel, el tratamiento que recibe consiste en tomarle la tensión y asignarle un ayudante que vela durante la noche mientras él duerme. Esto es todo. No es que dudemos de la profesionalidad del personal sanitario penitenciario (lo decimos, con sorna) es que los propios médicxs-carcelerxs reconocen ejercer bajo presión de la administración que les da de comer, ¿acaso podría ser de otra manera? Y así quebrantan constantemente el secreto médico, porque la visita se hace en presencia de la Guardia Civil o similar, imponen tratamientos forzosos, porque el fin último de la cárcel no es la reinserción sino el orden y este se consigue a base de tranquilizantes, o de repente retiran medicación prescrita por otros especialistas, no se sabe muy bien con que fin.

Reconocen, en definitiva, estar más preocupados por la seguridad y por cumplir las normas de la dirección que por atender adecuadamente a sus pacientes, a los que supuestamente se deben.

En este contexto de desatención médica reconocida y generalizada en el ámbito carcelario, no vamos a esperar a que Ruyman engrose las listas de muertes en prisión por causas naturales y exigimos que se dé una solución rápida y adecuada a su grave dolencia. Entendemos que solo la solidaridad “con determinación” puede cambiar su suerte.

Empezaremos con un envío masivo de faxes y llamadas telefónicas durante la semana del 26 de Noviembre al 2 de Diciembre a los siguientes números:

Subdirección General de Sanidad Penitenciaria: 
Tfno: 913354845 Fax: 913354992

Centro penitenciario 
La Moraleja: 
Tfno: 979716300 Fax:979716315

Hospital Río Carrión: 
Tfno: 979167000 Fax: 979167014

La Moraleja, 12 de octubre de 2018

Hola mami, ¿qué tal estás? Espero que muy bien. Yo estoy amargado, muy triste, y estoy en huelga de hambre desde el día 1 de octubre hasta el día 30 de octubre, reivindicando con el colectivo de presxs en lucha. H vino a verme y lo sabe, creo que tú también lo sabrás, y publícalo. Yo estoy malo de salud. El día que bajé al hospital a hacerme la prueba, la endoscopia, fue porque tengo la vena que va del corazón hasta el pulmón jodida y está a punto de partirse. Y el médico me dijo que, si rompe de día, puedo escapar, sobrevivir, porque rápido me llevan al hospital. Pero, si rompe por la noche, estando yo durmiendo, se me encharcan los pulmones y ya muero. Y han puesto conmigo en la celda a un amigo, hermano y paisano mío, que está vigilándome. Él se llama K, ha estado en Puerto I, es como mi hijo, tiene 26 añitos. Y montones de canarios, que me quieren muchísimo y están conmigo para lo bueno y lo malo, están afectados y preocupados por si pasa algo malo. Tengo cita cardiovascular en Valladolid en el hospital, para operarme, y la vena esa van a coger y la van a cortar y ponerme un implante, una vena de plástico. Y yo estoy mal por esta mala noticia, porque yo sé cómo funcionan estos médicos, que son unos veterinarios y yo estoy muy preocupado, porque esta gente me van a dejar morir. Yo he visto muchas personas a las que esta gente ha dejado morir en prisión. Yo no quiero ser una más, porque sería un palazo para mis padres, hermanos y familia, hijos y todas las personas que me quieren, y todos los colectivos anarquistas. Yo soy joven, tengo 38 años, llevo toda mi juventud en reformatorios y después en prisión y yo no sé qué es un cumpleaños ni una navidad con mi familia y eso es duro, todo lo que yo he sufrido en esta vida. Yo no soy malo, todo lo contrario, todas las personas que me conocen saben que yo soy luchador, no me gustan los abusos, respeto a todos los compañeros, les ayudo, les enseño las cosas que hacen en las cárceles españolas: torturas; malos tratos; la sanidad aquí dentro no vale; las muertes; no sacan a las personas enfermas a la calle; abuso de poder, injusticia. Los violadores son los que mejor viven en prisión. Yo ya estoy quemado de ver estas cosas. (…) Mama, te quiero mucho y disculpa si no llamo, tampoco llamo a mis padres, te lo digo hasta llorando. Estoy triste, bajo de moral, por esta mala noticia que me han dado los médicos, muy preocupado, asustado y nervioso. Cuando esté mejor ya os pienso llamar por teléfono a tí, a mis padres, a mis hijos. Dales saludos a mis padres y a Y. Te voy a dedicar unas frases mías que son mis principios. Me voy despidiendo mamá, con un fuerte abrazo y besitos y cuídate mucho, suerte, salud, te quiero más de lo que tú piensas, mamá. Chao.

Rompe las reglas, perdona rápido, besa despacio, ama de verdad, ríete con ganas y nunca te arrepìentas de algo que en su día te hizo feliz. Mamá G, nunca te olvides de esta frase que llevo tatuada.

Honor, lealtad, humildad, respeto, orgullo guerrero anarquista. Si luchas, puedes perder, pero, si no luchas, estás perdido. Dales saludos a todos los colectivos y a M, de Cádiz.

José Ruyman Armas Santana

Para escribirle:

José Ruyman Armas Santana

Centro Penitenciario de La Moraleja

Ctra. Local P-120

34210 Dueñas (Palencia)

Que se haga la guerra. En memoria de Luis Mingorance Corral

Nuestra querida amiga y compañera, Laura Delgado publicó en su  paǵina web, Abogacía en prisiones, la foto que va arriba y el sentido texto que copiamos a continuación,  al enterarse de la muerte de Luis Miguel Mingorance Corral, preso de larga duración, que perteneció al Colectivo de Presos Sociales Anarquistas (COLAPSO) y participó desde dentro de la cárcel en numerosas situaciones de lucha colectiva. Lo publicamos para unirnos a ella de algún modo en su dolor y el recuerdo de Luis.

QUE SE HAGA LA GUERRA

Hoy me he enterado de que has muerto.

Mi querido HuesoPavo, Huesito, que yo te llamaba…
Hoy me he enterado de que has muerto.

Me he enterado de que has dejado de latir, de respirar, de padecer.
Hoy me he enterado de que has dejado de sufrir, sabes??

Hoy me he puesto a recordar y a recordarte.

Hoy he leído y releído las infinitas sensaciones que me hacías llegar a través de tu tinta. Hoy te tengo aquí, mirándome, al tiempo de escribir estas líneas. Hoy tengo claro que no eres la muerte natural que ellos dicen que eres, como tampoco eres ni puedes ser uno más de esos muchos presos que mueren día a día en nuestras celdas de aislamiento.

Hoy más que nunca eres Luis Miguel Mingorance Corral, HuesoPavo;

hijo de Luis y María, que en paz descansen.

Granadino.

Nacido el 2 de octubre de 1966,

si bien empezaste a pisar las cloacas del Estado ya en el 83.
Hoy más que nunca eres Luis Miguel Mingorance Corral, HuesoPavo.
Alguien que pagó treinta y tres años de prisión,
habiendo pasado más de 10 en FIES-1 y aislamiento.

¿Tu libertad total? El 17 de octubre de 2020.

Ni dos años te quedaban para acabar de cumplir, Huesito;
tan mal te venía el futuro…??
Después de toda una vida en la cárcel,

tan desolador te parecía seguir viviendo??
Recuperar la libertad??

Pausa.
Atención, Laura, sosiego;
los “por qué” vuelven a amenazar con su insaciable acecho.  

Recuerdo aún la primera vez que hablamos… Te acuerdas tú??
Tú estabas en Topas. Yo estaba en los Alpes.

Mi teléfono empezó a sonar a eso de las 10 de la noche.
Mi número español seguía operativo para que los presos pudieran seguir llamándome sin tener que autorizar el francés, pero era raro que sonara fuera de las franjas de patio, la verdad. Iba a épocas; en función de los registros.

“Laura…??”
“Depende, ¿¿quién eres…??”

Y ahí empezó la historia.

No sabías demasiado de mí, pero alguien te había dejado mis señas. Las habían vestido de buenas palabras, cariño y comprensión, así que esa noche no te costó demasiado aventurarte a marcar mi número.

Recuerdo aquella timidez que tenías al principio.

Lo único que querías era hablar.

Me llamabas para hablar; a mí, que no me conocías de nada. Me llamabas para huir un rato a los muros, para reírte del aislamiento, para romper las reglas.

Aquella primera noche te correspondí con casi tres horas de mi tiempo…

te acuerdas??

Siempre me ha fascinado escuchar a quien me elige

para sacar a relucir sus confidencias.

Recuerdo que te emocionaste cuando empezaste a hablarme de lo mucho que echabas de menos el beso o el abrazo de una mujer. Llevabas 14 años sin sentir el cariño o el afecto de alguien que te quisiera y mi mera voz te servía para apaciguar los males de alma con que cargabas. Corría el año 2015 por aquel entonces y, para más información, recordaré también que aquella conversación, nuestra primera conversación, la tuvimos justo cuando el otoño empezaba a asomar. Me recuerdo pegada al radiador, aunque muchas otras noches pudiéramos haber hablado ya con una chimenea de por medio.

Cómo adoraba vivir allí, qué de bonitos recuerdos…!!

El caso es que nos acostumbramos a hablar casi a diario,

sin que ahora importe reconocer que lo hacíamos.

Nunca entenderé por qué se siguen prohibiendo los móviles en prisión, si el bien que generan es infinitamente mayor al daño que se pretende evitar con su prohibición. Aquellas conversaciones a veces hacían que el día valiera la pena, verdad?? Hacían que el tiempo pasara más deprisa; que la tensión no fuera tal; que el motivo se hiciera latente. Hacían que sintieras que había alguien ahí, sin más; tal y como todo el mundo necesita para saberse vivo, humano o digno de vivir y ser humano.

Aun así, Huesito, dios; no seré yo quien vaya a hablarte a ti de dignidad.

“Yo no acepto ser un interno, ¡yo soy un preso!”

Decías que no eras un número.
8306600093. 29080679P.
Decías que eras, eres, libre pensamiento.
Lo eras, lo eres.

Recuerdo la historia que me contaste cuando te pregunté por lo de HuesoPavo.
Huesito, que yo te decía.

Ahora me arrepiento infinitamente de todo lo que no.

Tristemente pienso en las muchas veces que se te hubiera pasado por la cabeza la idea de desaparecer, como si aquéllo hubiera podido ser tu mejor opción; pero es tan anti-vida, Huesito, que no me resigno a aceptarlo.

Siempre que la muerte hace su aparición, por más sinsentido que esto pueda parecer, procuro nutrirme y enriquecerme de ella. Intento sacarle lo mejor, por más que en nuestra cultura el fin del respirar sea poco menos que un apocalipsis. Tergiversando la cultura para aligerar mis duelos, he logrado darle a la muerte la naturalidad que creo que tiene.

Dicen que la tuya ha sido una muerte natural y, por más que nadie vaya a poder convencerme jamás de que morir en prisión o entre hormigón pueda llegar a ser natural, sí que lo es el hecho de morir en sí mismo.  

A veces llego a la conclusión de que la gente nace y muere por y para mí; como si las enseñanzas que tales ausencias me han proporcionado hubieran sido un plan preconcebido sin malicia ni maldad.

Será que el universo confabula para mí…??

A mí me gusta creer que sí.

Me gusta creer que nada sucede en vano, que su aliento no se apagó para nada, que lo hizo por una buena razón.

El caso es que es del todo imposible evadir la totalidad de los sentimientos de culpa cuando se trata de vivir un punto de no retorno.

“Podría haberle escrito más.
Podría haberle ido a ver a través de un cristal.
Podría haberle dado más alegrías, más noticias, más sorpresas.
Podría haber hecho más de lo que hice, por más que supiera que no”

Querida culpa, ¿¿podrías irte a tomar por culo un rato??  
Podría, pero no lo hace.

La culpa siempre aparece cuando se trata de los muertos en prisión.
 Será que murió o que le dejamos morir??
Sería ésa su voluntad o sería más bien la nuestra…??

Eternamente miserables.

Al final la realidad es la que es, Huesito.

No puedo más que disculparme por ello,

por más que no haya culpa alguna que disculpar.

Hoy me he enterado de que has muerto, sabes??

Hoy me he enterado de que ya eres recuerdo, sin que yo pueda tener más que tus cartas, tu foto o tu voz en mi memoria para rendirte homenaje. Nunca llegué a verte, menos a tocarte. Nunca supe si eras más alto que yo, te das cuenta…?? Nunca supe cómo te expresabas con el cuerpo o cómo calabas con la mirada. Nunca supe ni sabré, porque hoy me he enterado de que has muerto de cárcel. Muerte natural, dicen. Están flipados.

Muerte por inasistencia médica, deberían de decir en honor a la verdad. Tú no has muerto de forma natural, Huesito, tú te has ido porque te han dejado ir. Tú te has ido porque tu vida valía menos que la de cualquier otro ciudadano libre. Tu vida era como de segunda, así que no valía la pena velar por ella; por más que la ley diga blablablá. Tu delito fue el de nacer donde naciste, sin más. 
Que nadie intente convencerme de lo contrario.

No podré tener más que ese recuerdo para revivirte, no perderte o conservarte. Nunca sabré siquiera si tú mismo lograste volver a inmortalizarte antes de irte.

Nunca sabré tantas otras muchas cosas que me hubiera gustado saber…

Huesito.
Que la tierra te sea leve.

Que dejes tanta guerra como paz te espera en el cielo.

Que dejes tanta guerra;

porque otra cosa no puedo prometerte, pero que tu ausencia estará presente en todos y cada uno de los tembleques que podamos provocar, tenlo por seguro.

Que se haga la guerra, Huesito.
Una y otra vez.

Hágase la guerra;

que aquí abajo noticias como la tuya no hacen más que darnos rabia, fuerza y coraje para prevenir que las muertes bajo custodia se sigan produciendo.

Todo mi amor al cielo, Luis.
Que dejes tanta guerra como paz te espera en el cielo.

¡Carmen Badía Lachos, presa enferma de cáncer, debe ser excarcelada!

Con mucho retraso, se publica en Briega, página web de contrainformación de Cantabria, una carta de Carmen Badía Lachos, desde la cárcel de Zuera. Su enfermedad sigue progresando y en la cárcel no sólo no la cuidan, sino que la tratan mal. ¡Debe ser excarcelada! Por humanidad y por ley. Manifiesta que ha participado en la huelga de hambre colectiva de octubre.

Cárcel de Zuera,22-X-2018

Hola compañeros/as:

Recibí ayer vuestra carta del 26-8-18, bochornoso, pero al menos llegó. En respuesta a lo que comentas que en Cantabria se pueden publicar cosas, deciros que por mi tenéis permiso para contar toda la verdad, lo vergonzoso que es para las personas presas que estamos enfermas con enfermedades como el cáncer, el desarraigo que tenemos y lo mal que nos tratan, hoy mismo a mi como cada día me traen la comida fría. La dan a las 13’10 más o menos pues a mi a las 14 h. ; como estoy encerrada en la celda 28, por no molestarse en subir a abrir la celda, me la dan cuando viene la apoyo de otro módulo, (lo hacen para no subir escaleras, es que se cansan) y la dejan la bandeja en la celda 27, 26 o 23, con otros internos, así que ya puedes imaginar, comida fría y un asco, por eso no como y prefiero comprar en el economato. Dos veces me he encontrado un preservativo en la comida, algún gracioso que me lo pone, y a mí no me hace gracia, es asqueroso y bochornoso que eso pase. Es lo que hay.

Aquí en Zuera la huelga de hambre se ha seguido “CAMUFLADA”. Te explico. Cogían la comida y la bandeja y luego la tiraban a la basura. Lo hacen porque aquí si haces huelga de hambre te sancionan con un parte y no lo cancelas hasta seis meses después, así que tienen miedo y la hacen a escondidas. Yo soy la única que doy la cara total. Para lo que me queda de vida voy a por todas.

Libros tengo, gracias, gracias de corazón, entre los de Lleida y las compas de Zaragoza tengo de todo, no me falta más que la libertad y esa no me la dan ni me la darán de momento y según me dicen cuanto más proteste peor me lo pondrán. Así que ya veis, ellos siempre dando con el mazo, pero de momento espero que la gente en la calle se conciencie del gran negocio que son las cárceles y que para ello meten a las personas aquí, para que nos pudramos y ellos vivir bien. Y luego torturan física y mentalmente a quienes aquí estamos, y se aprovechan de 4 desgraciados que les hacen de chivatos en la cárceles. Degradan a las personas. Todo es una mierda (perdona la expresión) pero es la verdad.

A mi ahora se me putea muchísimo. Depende del funcionario/a. Eso de estar en las redes sociales les fastidia muchísimo, así que a mi, repito, me da igual, podéis dar mi nombre a quien queráis y poner lo que os digo donde queráis, tenéis mi permiso.

Se murió un interno terminal. Este octubre. Y otra a los dos días en la calle después de salir con la total. Sus nombres los tiene CAMPA de Zaragoza y de Lleida. A mi se me olvidan bastante las cosas, y escribo fatal por el dolor de brazo.

En “la Directa” salio un articulo de Vicent Almela muy bueno, si podéis, leedlo, yo no puedo mandároslo porque solo tengo una copia, parece ser que este periodista no tiene pelos en la lengua y dice verdades como templos.

Dar mi apoyo a Rosa Giménez madre de Chamorro que lucha por quienes estamos encerrados con enfermedades graves y terminales, dadle las gracias en mi nombre, si tuviera su dirección la escribiría, pero no la tengo.

Gracias por acordaros de mi, por vuestro apoyo, un fuerte abrazo solidario.

Carmen Badía Lachos

Para escribirle:

Carmen Badía Lachos

Centro Penitenciario de Zuera (enfermería)

Autovía A-23  Km. 328

50800 Zuera (Zaragoza)

Torturadores en huelga

Menos mal que se levantan voces para desmentir la repugnante falacia de los sindicatos de carceleros, reforzada por todos los falsimedios, que difunden servilmente sus tergiversaciones. Llevan meses –en esta última campaña, porque en realidad son años– haciéndose las víctimas, queriendo dignificar su inhumana “profesión”, presentándose como “arrojados” y “abnegados” servidores públicos. Y todo ello reivindicando –aparte de más dinero, claro, y más plantilla para trabajar todavía menos, si fuera posible– manos libres en el uso de los “medios coercitivos” de los que hipócritamente habla la ley penitenciaria. Es decir, en la práctica de la violencia y de la tortura.

Quienes lo vivimos de cerca lo sabemos bien: palizas de diez contra uno, con porras, cascos, escudos, gases lacrimógenos, esposas, etc.; “sujecciones mecánicas”, muchas y largas horas, días enteros de tener a una persona atada en una cama, a veces desnuda, sin desatarla siquiera para hace sus necesidades, haciéndoselas encima; cruel aislamiento con acoso constante; arbitrariedad en las “limitaciones regimentales”, traslados, “partes” y sanciones; amenazas y provocaciones cotidianas, humillantes bofetadas, destrozo o privación de pertenencias personales, abusos sexuales; abandono médico-sanitario, criminal negligencia en la administración de psicofármacos, ensañamiento en lugar de cuidados para los enfermos mentales; indefensión jurídica…

También quieren que se les considere “agentes de la autoridad”, con la consiguiente “presunción de veracidad” en sus mentirosos expedientes y aumento de las condenas para quienes son acusados en sus contradenuncias. Ya sabéis, quizá, cómo funciona: te dan una paliza, cogen la baja para reponerse de las torceduras de muñeca por manejar la porra con demasiado entusiasmo, los dedos rotos de dar puñetazos, las contusiones que se producen unos a otros cuando chocan entre ellos al abalanzarse ocho, diez o quince para golpear a una persona indefensa. Nos consta que, por ejemplo, en Albocàsser, llevan todo el mes provocando a las personas presas, dándoles palizas y contando en los medios serviles que han salido varios carceleros heridos y, además, denunciando en los juzgados a sus víctimas, como si fueran ellas las agresoras. Estos son sus argumentos.

Los torturadores están en huelga, aunque eso no quiere decir que dejen de torturar. Al contrario, lo que hacen es apretar todavía un poco más el torniquete. Todo lo que dejan de hacer por la huelga repercute en perjuicio de las personas presas y sus allegados: pédida de comunicaciones, a menudo después de un largo viaje; pérdida de horas de paseo para los aislados; pérdida de citas médicas, turnos quirúrgicos, tomas de medicación y curas, desasistencia médico-sanitaria aún mayor; imposibilidad de entrevistarse con abogados; suspensión de juicios, permisos y  actividades… ¿A quién quieren presionar con su huelga? Hay muchos antecedentes hasta de provocación de motines en los conflictos laborales del personal penitenciario. No sólo en los de principios de este año de los carceleros franceses, a quienes los españoles parecen querer emular, sino en todos los que ha habido aquí, desde tiempo inmemorial. Este ha sido siempre su modo de presión: provocan a las personas presas dejándoles encerradas, muchas veces sin comer o sin agua, con casi todas sus necesidades básicas desatendidas, a ver si les hacen saltar, para que quede justificada la represión y la tortura y volver a aparecer como héroes y mártires del orden público en desigual enfrentamiento con gente violenta y sin escrúpulos, nuestros hijos e hijas, padres y madres, hermanos y hermanas, compañeros y compañeras, amigos y amigas.

Afortunadamente, no estamos completamente solas las personas presas, sus familas y gente allegada. Afortunadamente, podemos reproducir aquí una serie de expresiones que desenmascaran a los torturadores, poniendo en entredicho el asqueroso marketing de los sindicatos corporativistas de carceleros y señalando varias veces que la única huelga justa es la de lxs presxs en lucha, contra la tortura y no a favor de ella como la de los boqueras. Parece que algo está empezando a moverse en algunas conciencias.

Tokata Y Fuga 17-XI-2018. Por La Tortura Y Contra La Tortura: Las Dos Huelgas De Las Prisiones

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SOBRE LAS REIVINDICACIONES DE LOS CARCELEROS

Desde hace tiempo los carceleros del estado español mantienen un pulso con la administración para que se cubran todas las plazas vacantes que a día de hoy existen en las cárceles, con la excusa de que con tan pocxs trabajadorxs no se puede garantizar ni alcanzar los fines de la institución, que son la reeducación y la reinserción… ¡Esta afirmación es VERGONZOSA!
 
Para empezar, con las movilizaciones de octubre y las que tienen programadas para noviembre han conseguido bastante difusión gracias a los medios de comunicación de masas. Los cuales les han dado voz y la oportunidad de llegar a todos los rincones. Algo que jamás pasará con la lucha que están llevando nuestrxs compas presxs desde hace años, ésta siempre será invisibilizada.
 
Incluso, estas movilizaciones están siendo respaldadas por grandes sindicatos (como CCOO y UGT) que nunca moverán un solo dedo por las penosas condiciones y los ridículos salarios que reciben las personas privadas de libertad mientras trabajan durante su condena.
 
Utilizar la excusa de que, con las condiciones que tienen actualmente lxs carcelerxs (seguramente con una subida de sueldo se callarían), no es posible la reinserción… es lamentable. No es posible la reinserción de las personas presas porque la cárcel estigmatiza, porque la cárcel aísla, porque en la cárcel se tortura y se asesina. La reinserción no se encuentra dentro de las funciones de lxs carcelerxs, no existe ningún trabajo ni ningún taller que estas personas puedan realizar que realmente tengan unos objetivos tangibles y prácticos a la hora de su puesta en libertad. Además, se generan unas dinámicas y unas relaciones que para nada mejoran las que estas personas tenían en la calle antes de entrar en prisión.
 

Exigen un reconocimiento por su trabajo, ¿por qué no reconocen que hay carcelerxs que torturan, violan y vejan a personas encarceladas? Porque son cómplices con su silencio y su permisividad. 

Quieren que se les reconozca como agentes de la autoridad, ¿para qué? ¿para continuar con los abusos de poder pero aún con más legitimidad? Son capaces de afirmar que “por no cubrir las vacantes no pueden asegurar la integridad de los internos ni de los propios funcionarios” … ¿desde cuándo les importa la integridad de las personas presas? Si lo que ocurre diariamente dentro de las cárceles es todo lo contrario, estas personas son ridiculizadas, infantilizadas, amenazadas, etc. Exigen un protocolo de agresiones adecuado a la institución, amparadxs por una supuesta “alta siniestralidad laboral por las agresiones que sufren” ¿por qué no exigen el esclarecimiento de todas las muertes de presxs que son inducidas o enmascaradas?

Ningunx de lxs carcelerxs que están saliendo a las calles estos días responderán a estas preguntas, porque estamos de nuevo ante un juego del estado de bienestar en el que se pinta con buena cara a la gente trabajadora y responsable, que simplemente quiere una estabilidad para poder desempeñar las funciones correctamente, y, en este caso en particular, continuar con el buen desarrollo de uno de sus pilares más importantes: la seguridad. Mientras lo que realmente ocurre tras esos muros sigue estando oculto y olvidado en nuestra sociedad.

Este texto simplemente es un desahogo y un ataque a la institución penitenciaria y a sus esbirrxs.

Que continúe el apoyo a nuestrxs compas encarceladxs, que se sepa que no están solxs.

Colectivo Pronoia

Fuente: https://suportpresxslleida.noblogs.org

 

ANTE LA HUELGA DE CARCELEROS ESPAÑOLES

Ante la huelga convocada por los carceleros españoles entre los días 17 y 20 de noviembre, el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión quiere expresar lo siguiente:

Como consecuencia de esta huelga, este fin de semana no habrá presx que tenga garantizado poder ser visitadx por familiares o amigxs. No es casual, además, que esta huelga comience en fin de semana, ya que el objetivo de estos carceleros perros del sistema es el de utilizar a lxs presxs como rehenes para hacer sus reivindicaciones. Asimismo y como en anteriores veces, las salidas al hospital serán retrasadas en detrimento de la salud de lxs presxs, las horas de patio se verán reducidas y, en general, convertirán la huelga en una herramienta perfecta para castigarlxs aún más.

En lo que respecta a los derechos de comunicación, hay que recordar cuales son las condiciones de lxs presxs políticxs: derecho al envío de dos cartas semanales y a la recepción de cuantas les lleguen, todas ellas intervenidas (son leídas por la dirección de la cárcel), normalmente por un plazo de alrededor de un mes a pesar de que la ley dice que el tiempo máximo de intervención es de 15 días; derecho a ocho llamadas de cinco minutos cada semana (intervenidas); derecho a recibir una visita semanal de 40 minutos (intervenida y con un cristal en medio); derecho a un vis a vis familiar de hora y media cada mes (intervenido) y, en caso de tener pareja, un vis a vis íntimo (este último y como excepción, sin intervenir).

En esta huelga camuflada de lucha obrera, los carceleros demandan una subida salarial pero, sobre todo, demandan poner en práctica un protocolo aprobado el pasado año que les convierte en Autoridad Pública y que daría por buena la versión de los carceleros que denunciaran haber sufrido agresiones por parte de presxs, aún cuando no presentaran parte de lesiones.

A la hora de hacer sus reivindicaciones, los carceleros citan de manera constante los ataques que sufren por parte de lxs presxs y la situación de desamparo que padecen. Sin embargo, la realidad es muy diferente y son lxs presxs lxs que sufren constantes ataques: palizas, incumplimiento de las normas que hacen referencia a derechos, falta de asistencia médica, módulos de aislamiento, humillaciones, insultos y un largo etcétera son el pan de cada día en las cárceles españolas, esos agujeros negros que en las televisiones nos presentan como hoteles de lujo. Todo esto con la impunidad que los muros y los jueces de vigilancia penitenciaria ofrecen a los carceleros.

No olvidemos que la cárcel (y por lo tanto también los carceleros) es uno de los pilares fundamentales de este sistema capitalista que pisotea las condiciones de vida de la clase trabajadora y que, por ello, no consideramos trabajadores a quienes viven de robar la libertad al resto. En las cárceles, excepciones aparte, solo encierran a trabajadorxs pobres y a militantes políticxs, y los carceleros no son más que los perros de los dueños de las prisiones.

Toda nuestra solidaridad a todxs lxs presxs y familiares que sufrirán las consecuencias de esta huelga de sindicatos reaccionarios.

En Euskal Herria, a 14 de noviembre de 2018.

Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión

Fuente: https://www.amnistiaaskatasuna.com/…/ante-la-huelga-de-carc…

 

LAS DOS HUELGAS DE LAS PRISIONES

Los sindicatos mayoritarios presentes en las prisiones del Estado español: ACAIP, CSIF, CCOO, UGT y CIG convocaron los pasados días 24 y 26 de octubre la “primera” huelga de la historia en las prisiones, y a esas se suman cuatro jornadas más los días 17, 18, 19 y 20 de noviembre, a fin de conseguir una mejora de sus condiciones laborales. En su comunicado oficial, la primera jornada de huelga general fue valorada con éxito y, por supuesto, su incidencia ha sido ampliamente cubierta por los medios de comunicación.

Sin embargo, en el mismo mes de octubre se ha dado otra huelga en prisión. Desde el día 1 de octubre un buen número de personas presas secundaron una huelga de hambre para reivindicar algunos derechos básicos de las personas presas. Esta huelga es, entre otras cosas, el fruto de varios meses de lucha colectiva llevada a cabo por personas presas en diferentes cárceles del Estado. De esta otra huelga, por supuesto, prácticamente ningún gran medio de comunicación se ha hecho eco. Básicamente lo que piden las personas en huelga de hambre es:

El fin de las torturas, agresiones y tratos crueles, inhumanos y degradantes; la erradicación de los FIES, abolición del llamado “régimen especial” de castigo y cierre absoluto de los departamentos de aislamiento; el fin de la dispersión; que los servicios médicos no estén adscritos a IIPP, sino que sean independientes de ellas, para que las personas presas reciban los mismos tratamientos que la gente de la calle; la libertad de las personas presas enfermas crónicas, sin que exista el requerimiento de que entren en fase terminal; que a las personas con enfermedad mental se les trate adecuadamente en lugares apropiados para ello y no en las cárceles, y mucho menos en régimen cerrado o en aislamiento; que los “programas” con metadona, tratamientos psiquiátricos, etc vayan acompañados de grupos de apoyo, psicólogos, terapeutas, entre otros profesionales independientes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias; la investigación de todas las muertes que se dan en las cárceles; accesos formativos y culturales a todas las personas presas; que se deje de cachear integralmente a las familias y amistades visitantes; y la no criminalización de la solidaridad entre personas presas.

Desde Salhaketa Nafarroa queremos dar cuenta de “la otra huelga” que se ha dado en las prisiones del Estado, y de la lucha que se está llevando a cabo por personas presas en diferentes cárceles del Estado en este mismo momento, de la que no se habla. Igualmente informamos de la segunda convocatoria de huelga para los días 10 a 25 de diciembre. También queremos reivindicar la existencia en las últimas décadas de innumerables huelgas y resistencias al funcionamiento inhumano de las prisiones por parte de distintos colectivos y personas a nivel individual, que con una gran capacidad de agencia han querido poner su dignidad por delante de las consecuencias que podrían tener sus actos (aislamiento, malos tratos, merma de salud).

Desde luego, todas las huelgas son legítimas. Pero estarán de acuerdo con nosotras en que algunos mensajes y actos son más éticos que otros. El hecho de que quienes ven cada día el sufrimiento humano de las personas presas no se hayan manifestado jamás en la historia para que algo cambie mínimamente en las prisiones del Estado, es simplemente lamentable. Que en sus declaraciones públicas comparen su salario con el de un Guardia Civil es simplemente lamentable. Que sepan cómo ha afectado su huelga en las personas presas (no apertura de celdas, no acudir a talleres, no visitas, no vis a vis…) y eso lo consideren oficialmente un éxito, es simplemente lamentable.

Dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver, y aquí hay algo que está muy claro: no solo están presas las personas presas, sino también sus guardias. Ustedes verán.

Salhaketa Nafarroa

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/…/dos-huelga-de-las-prisiones…

 

NO HAY HUELGAS EN LA GUERRA

Hoy, sábado 17 de noviembre de 2018, lxs funcionarixs de prisiones han convocado una huelga que durará por lo menos cuatro días.

Las personas presas en la macrocárcel de Zuera no han podido bajar a desayunar. Han estado encerradsx en sus celdas durante horas, sin posibilidad de acudir a comunicar en los locutorios con sus familiares y allegadxs. Gran parte de ellxs vienen desde muy lejos (costeándose el viaje y organizándolo, quizá, desde hace semanas), para apenas 40 minutos de visita. Otrxs, esperando ver a su hijo que acaba de entrar en prisión por primera vez hace solo unos días y que estará, seguramente, en estado de shock. Hoy, ninguno de ellxs ha podido entrar a comunicar, no han podido entrar paquetes, no han podido entrar dinero. Nada.

Tampoco se ha permitido la entrada de abogadxs para realizar las visitas acordadas (y, en ocasiones, vitales para las personas presas). ¿Qué pasa si una persona presa tiene un juicio el lunes? ¿Y si la familia no puede volver a costearse un viaje hasta dentro de dos meses? Las personas presas viven en un vacío de derechos y de cuidados y, en estos momentos, se les está negando uno de ellos y, quizá, de los más importantes: la comunicación con el exterior y el contacto con sus redes de apoyo.

¿Parece exagerado pensar que la visita de un familiar puede suponer la diferencia entre aguantar o suicidarse? Pues no lo es. Esa es la realidad cuando uno de los pilares que sostienen la propia vida y la propia humanidad (el contacto, la comunicación) allí dentro, se te niega.
¿Dónde están los servicios mínimos para algo tan fundamental como los derechos de las personas presas? Esta situación se ha dado sin informar a nadie de la cancelación de las comunicaciones (ni a las visitas, ni a los medios) obviando, así, la lógica humana de intentar provocar el menor perjuicio posible precisamente a personas que, cada día que pasan allí, están un poco más muertas. Si esto se ha hecho así, es porque para ellxs, y para el Estado, las personas presas no son personas.
Más de cien coches han estado aparcados frente a los muros de la cárcel de Zuera tras largas retenciones para el acceso. Las personas que iban a comunicar, se han encontrado con una larga fila de coches en la carretera, custodiados por la Guardia Civil (no teniendo su presencia más sentido que el de infundir miedo y abusar de su poder).

Las puertas de entrada a la cárcel han permanecido durante horas cerradas a cal y canto. Hasta el punto de haberle negado la entrada a una señora de 80 años que solicitaba, atemorizada por la situación, ir al lavabo. Un grupo de familiares ha requerido al piquete de funcionarixs, apelando a la cordura que, por favor, abrieran las puertas para permitirle utilizar el baño. Ni siquiera con algo así han sido capaces de mostrar un mínimo de humanidad y de sentido común. La señora, entre lloros, ha tenido que hacer sus necesidades como ha podido cerca de un arbusto mientras otros familiares le tapaban para que, al menos, no tuviera que sufrir más humillación desnudándose y orinando a la vista de visitantes, funcionarixs y cuerpos de seguridad allí presentes.

Todo esto ha sucedido en el contexto de una huelga de funcionarixs de prisiones y ante la presencia de la Guardia Civil. Es alarmante pensar en lo que pueden hacer cuando nadie lxs ve allí dentro ―en la “intimidad” de la prisión― si son capaces de comportarse así públicamente y ante la imperturbabilidad del “Cuerpo de Seguridad Pública”.

Desde nuestro máximo respeto al derecho a huelga, creemos que es absolutamente intolerable que las personas presas, sus familias y amigxs estén sufriendo este maltrato institucional. Ellxs son lxs perjudicadxs por un sistema que los utiliza como chivo expiatorio para ocultar su mala praxis y su propia inutilidad (y cuyo precio a pagar son sus propias vidas). ¿Cómo se puede estar apelando y reivindicando derechos laborales mientras, para ello, se están pisando los derechos de miles de personas a las que ya se les ha quitado todo?

Esto no hace sino poner de manifiesto, una vez más, la crueldad y la perversión intrínsecas al sistema penitenciario. Con la diferencia de que esta vez se ha podido constatar de manera pública y explícita. Fuera del silencio y el ocultamiento que configuran, como norma, la idiosincrasia carcelaria.

Nada puede resumir mejor lo ocurrido hoy (y, en general, lo que supone el sistema penitenciario en sí) que las palabras de una funcionaria cuando, tras las quejas y la petición de explicaciones por parte de las personas que iban a comunicar, ha desvelado la única verdad de la cárcel: “en una guerra siempre tiene que haber heridos”.

Pues bien, señora, sepa usted que, en esta guerra, nosotras no estamos dispuestas a seguir soportando que lxs muertxs lxs ponga siempre el mismo bando.

Fuente: https://campazgz.wordpress.com/2018/11/17/no-hay-huelgas-en-la-guerra/

 

¿LOS DERECHOS DE QUIÉN?

Hoy la foto es lo de menos. No vengo a compartir una imagen sino algo que está pasando. No sé si lo dije en algún momento por aquí pero llevo unos meses dando clases de baile de forma voluntaria en la prisión de Pereiro de Aguiar. Y una vez más no me han dejado ir.

La cuestión es que los carceleros, a nivel estatal, han convocado huelga (este fin de semana ya es la segunda y por lo visto se prevén más a lo largo de lo poco que queda de año). No es casualidad que las huelgas que convocan sean los fines de semana ya que esto provoca que los presos y las presas no puedan tener ningún tipo de comunicaciones con sus familiares, amigos, abogados, y por lo tanto, tampoco pueden realizar actividades dentro de prisión con gente que venga de fuera. Hoy los presos y las presas del Estado se han quedado SIN NADA, encerrados en sus celdas por falta de servicios mínimos. Todas las huelgas son legítimas, pero como bien decían desde Salhaketa Nafarroa en su comunicado (que por cierto recomiendo “Las dos huelgas de las prisiones” https://www.elsaltodiario.com/…/dos-huelga-de-las-prisiones…) hay mensajes y actos que son más éticos que otros. No vengo a denunciar que los funcionarios de prisión estén en huelga, vengo a denunciar que las PERSONAS presas tienen unos derechos y que una vez más se los están pisoteando.

¿Qué pasa con los servicios mínimos? Hoy cientos de personas se han quedado en las puertas de las prisiones esperando una respuesta por parte de los funcionarios. Nadie había avisado a los familiares y amigos de los presos y las presas. Lo que se han encontrado después de recorrer 10, 100, 200, 300, 400 km para ir a visitar a su hijo/a, marido/esposa, pareja, madre/padre, han sido muros de cemento y barreras cerradas sin dar explicaciones de por qué no podían entrar en prisión.

Mientras los funcionarios alzan la voz y reivindican unos derechos laborales, los de los presos, las presas y los familiares están siendo saboteados.

Ana Sagredo

Fuente: https://www.facebook.com/anasagredofotografia/photos/a.1665192417092484/2235235146754872/?type=3&theater

 

El 30 de noviembre, charla de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria en Valencia

El próximo 30 de noviembre, viernes, con el título “Experiencias de autoorganización de familiares de personas presas”, nuestra compañera Lydia Gómez Ferrer realizará una charla en la que presentará nuestra asociación y explicará nuestros motivos,propósitos, medios y maneras de hacer. Será en El Punt, espacio de autoaprendizaje y centro de documentación. Está en Valencia, calle Garcilaso 11, bajo, en el barrio del Carmen.