Muere un preso en la cárcel de Huelva, el 30 de marzo, y sindicatos de carceleros en colaboración con algunos medios de incomunicación difunden un bulo sobre las causas de su muerte

El 31 de marzo, martes, a la una de la madrugada, Ana recibió una llamada telefónica, de la cárcel de Huelva, según decían. También le dijeron, sin otro preámbulo, que su marido, Jesús Sanabria García, había muerto por una sobredosis de drogas («intoxicado por papelitos») y que su cadáver estaba en el tanatorio de Huelva. Ella es de Sevilla y se desplazó allí ese mismo día, para organizar el traslado a su ciudad del cuerpo de su esposo, del que no pudo disponer hasta las tres de la tarde. No le entregaron sus efectos personales y, al reclamarlos a la cárcel le dijeron que los retenían por orden judicial.

Por familiares de algunos compañeros de su marido, supo que su compañero de celda y amigo había avisado por el interfono de la celda antes de las ocho de la tarde del lunes, 30 de marzo, a los funcionarios de servicio de que al enseguida fallecido le pasaba algo muy grave. Pero no le hicieron ningún caso. Desesperado, se puso a golpear la puerta de la celda y lo estuvo haciendo, junto con otros compañeros del módulo que se le unieron al enterarse de lo que pasaba, durante más de media hora, hasta que acudieron, por fin, los carceleros. Pero ya demasiado tarde, cuando Jesús había fallecido. El compañero de celda recriminó a los guardias su tardanza y su indiferencia ante una situación de peligro de muerte de una persona que quizá se podía haber evitado actuando con más humanidad y diligencia. Fue llevado a aislamiento, donde permanece «por orden del director».

Más tarde, pudo hablar también Ana con el forense del juzgado, que había realizado ya la autopsia. Le dijo que su marido no había muerto por sobredosis de ninguna droga, sino por un parada cardiaca o muerte súbita, a las veinte horas y cuarenta minutos del día 30 de marzo, sin ningún indicio, a la espera del resultado del análisis toxicológico de las vísceras, de que ninguna sustancia pudiera ser la causa de la muerte.

Sin embargo, el mismo día 31 de marzo, varios sedicentes «medios de comunicación» de Huelva publicaron el relato de lo ocurrido comunicado al parecer por un sindicato de carceleros. «CSIF alerta de la entrada de ‘papelitos’ con sustancias tóxicas casi imposibles de detectar tras la muerte de un interno en la prisión onubense», decía, por ejemplo, El Correo de Andalucía.Y continuaba:»Tanto los funcionarios de prisiones que estaban operativos como el jefe de servicio y el mando de incidencias activaron el protocolo oportuno y se afanaron en reanimar al preso, pero los facultativos no pudieron hacer nada por su vida porque la dosis fue mortal, ha informado el sindicato en un comunicado.»

«Esta nueva droga supone riesgo de incidentes graves entre internos o contra funcionarios. La falta de control deriva en conflictos y agresiones en prisiones«, apuntaban desde la central sindical, según la noticia de El Correo de Andalucía del 31 de marzo. La cual reclamaba, por ello «mayor dotación de medios materiales en prisiones para la incautación de esta nueva droga, así como la inclusión de pistolas táser que evitarían en gran medida incidentes con funcionarios lesionados.»

Y de forma parecida, aunque con algunas pequeñas contradicciones, cubrían el mismo día la «noticia» otros medios digitales como Huelva Hoy, Huelva Ya o, ya el miércoles, 1 de abril, 1 MINUTO. También la COPE, citando esta vez como fuente a un delegado sindical de ACAIP, se extiende sobre los peligros de la «droga del papelillo», afirmando, entre otras cosas, que «La muerte de un interno en la prisión de Huelva por sobredosis ha confirmado el peor de los escenarios que funcionarios y sindicatos venían advirtiendo desde hace más de un año. La irrupción de una nueva forma de tráfico de drogas, basada en papel impregnado de sustancias estupefacientes, ha alcanzado un punto crítico y se ha cobrado su primera víctima mortal en el centro penitenciario.»

Los representantes sindicales de los mismos «funcionarios» de prisiones que, según testigos presenciales, tardaron más de media hora en acudir (¡demasiado tarde!) a la desesperada llamada de los compañeros del fallecido para que le salvaran la vida, se apresuraron a intentar utilizar su muerte, achacándola sin ninguna prueba a la «droga de los papelitos» y aprovechando para reforzar sus reivindicaciones de más pasta, mayor reconocimiento social, presunción de veracidad, impunidad absoluta y licencia para utilizar a su gusto instrumentos de tortura como las pìstolas Táser.

La esposa de Jesús nos pide que la ayudemos a desmentirles y a denunciar todo lo que en esta situación, tanto como en otras parecidas, muy comunes en la prisión de Huelva igual que en otras muchas de las del Estado español, hace pensar que quienes están indefensas ante el abandono, la violencia y la opacidad y falsificación de la información son las personas presas.

La muerte de Manuel Fernández Giménez

Antonia y Luisa, la madre y la tía de Manuel Fernández Giménez, nos cuentan por qué están convencidas de que su muchacho fue asesinado, por acción y omisión, a manos de miembros del personal de la cárcel de Albocàsser (Castellón II); expresan sus sentimientos al respecto; explican lo que han hecho en busca de justicia, y lo mal que les han respondido el Estado y su aparato judicial.

Seis años y medio después del triste suceso, aún no ha salido el juicio, y la fiscalía se ha inhibido. El procedimiento continúa porque la familia de Manuel se mantiene como acusación particular, con ayuda de dos abogadas y un perito forense contratado, y el apoyo de Familias frente a la crueldad carcelaria.

Si queréis contribuir a afrontar los gastos, apoyad el proyecto de goteo de FFACC: https://www.goteo.org/…/ffacc-familias-frente-a-la…

Más información sobre el caso

La Generalitat no activó ningún protocolo para prevenir el suicidio de Raquel, presa en aislamiento en la cárcel de Brians I, a pesar de que manifestó que se quería quitar la vida

Raquel E.F, de 38 años, madre de dos hijos, estaba presa en el Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT) de la prisión de Brians I. «Apareció” muerta el 11 de abril de 2015. Las autoridades responsables dicen que “se suicidó”. Llevaba más de siete meses en régimen de aislamiento, tan destructivo en Cataluña como en el resto del territorio dominado por el Estado español o en cualquier otra parte. 21 horas al día encerrada en una celda, sufriendo repetidamente la violencia de los carceleros, como reconocen los propios informes oficiales, donde consta que se le había aplicado “contención mecánica” al menos en once ocasiones. Violentada, humillada, atada de pies y manos a una cama durante horas, sin ser desatada ni siquiera para hacer sus necesidades, teniendo que hacérselas encima… ya conocemos el cuadro. Había intentado varias veces acabar con su propia vida, la última el 5 de abril, justo después de sufrir uno de esos episodios de violencia, y había dejado claro que sentía fuertes impulsos suicidas. Pero la autoridad responsable no consideró necesario aplicarle ningún “protocolo” preventivo –»lo hacen para llamar la atención»– y mucho menos sacarla de una situación tan cruel, inhumana y degradante como la que se le había impuesto. Ante todo ello, su familia entabló acciones legales, entre ellas una “reclamación patrimonial” contra la Generalitat de Cataluña, a la que consideran responsable de la muerte de Raquel. El semanario barcelonés La Directa ha publicado una crónica del juicio correspondiente, firmada por Sonia Calvó y João Francia y cuya traducción al castellano ponemos a continuación.  Sigue leyendo

Un año después del ahorcamiento de Lewys Alfaro en el DERT de Brians I, su familia aún no conoce la verdad sobre su muerte

En un artículo, cuya traducción al castellano ponemos a continuación, publicado en la página web del semanario alternativo catalán  La Directa el 30 de noviembre y firmado por Gemma Garcia, nos explican cómo un año después de la muerte de Lewys Alfaro Orraca, cuando estaba sometido al inhumano régimen de aislamiento en la cárcel de Brians I, denunciada en muchas ocasiones por  malos tratos y torturas contra las personas allí encerradas, las autoridades catalanas responsables todavía no han respondido a las legítimas preguntas de la familia del muchacho. Aquí se puede ver un vídeo donde su hermana Leisy y su madre, Juana Bárbara, explican cómo lo ha estado viviendo su familia.

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Que se haga la guerra. En memoria de Luis Mingorance Corral

Nuestra querida amiga y compañera, Laura Delgado publicó en su  paǵina web, Abogacía en prisiones, la foto que va arriba y el sentido texto que copiamos a continuación,  al enterarse de la muerte de Luis Miguel Mingorance Corral, preso de larga duración, que perteneció al Colectivo de Presos Sociales Anarquistas (COLAPSO) y participó desde dentro de la cárcel en numerosas situaciones de lucha colectiva. Lo publicamos para unirnos a ella de algún modo en su dolor y el recuerdo de Luis.  Sigue leyendo

A las personas presas «no se les trata ni siquiera como a animales, se les trata como a cosas»

Entrevista a nuestra compañera Silvia Encina a propósito de la llegada al tribunal constitucional del proceso por la muerte en la cárcel de su compañero, José Ángel Serrano Benítez. Silvia ve difícil el recorrido tal y como funciona el sistema y asegura que intentará hacer justicia aunque tenga que llegar a tribunales europeos, por Jose  y por todas las personas presas en aislamiento, así como por las familias, que padecen una situación de «abusos continuados». Habla también de la existencia de nuestra asociación, sus motivos y finalidades. Aquí se puede ver la entrevista en texto y en vídeoSigue leyendo

Repercusión del acto informativo en Murcia sobre la muerte de Manuel Fernández Giménez

Reproducimos la mayor parte de la información de esta noticia a partir de la publicada en el blog de la Coordinadora Antirrepresión de Murcia, gracias a la cual, en gran medida, fue posible la rueda de prensa. Apoyaron también la convocatoria de la familia, además de nuestra asociación y la citada coordinadora, las asociaciones Convivir Sin Racismo y Gitanas Feministas por la Diversidad

La familia y el abogado reiteran que denuncian la falta de información que hasta el momento tienen que soportar, el obscurantismo con el que las instituciones están llevando a cabo este asunto.

Denuncian todo el proceso de principio a fin: la brusquedad con la que reciben la noticia por parte de una persona que ni siquiera se identificó, el envío del cadáver de Manuel por una funeraria con la instrucción de que no se destapara todo el cuerpo; no acompañar ningún documento explicativo y la indicación verbal de que se enterrara.

Se opusieron a estas indicaciones y vieron con estupor que el cuerpo presentaba numerosos signos de violencia y rigidez del cuerpo como si hubiera muerto atado a una silla. Llamaron a la policía para que fueran testigos de lo que estaba sucediendo pero esta se inhibió.

Apreciaron la nariz rota, magulladuras en la frente y dos puntos en la barbilla ¿quizá de un taser?

Contactaron con abogados y exigieron documentación, pero solo les llegó un informe del forense que constataba el suceso como «muerte súbita»  y como descripción externa «cicatrices» y cuatro «fotos negras». Solicitaron una segunda autopsia que han denegado y se ha enterrado a Manuel perdiéndose así las pruebas.

El abogado informa de que este no es un caso aislado, se presentan muchos y afirma que sorprende la actitud del Ministerio Fiscal, no solamente pasiva en sus «investigaciones», sino de oposición a las iniciativas de las defensas de las víctima

Según cifras del ministerio del interior de 2016, se han producido 203 casos de muertes en prisión y de ellos 19 han llegado a la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la tortura. De 2001 a 2016, han tenido lugar 3738 muertes bajo custodia y 590 se han reportado a dicha Coordinadora. Parece que son cifras suficientemente altas para que se tomen medidas y que no queden archivadas y los responsables impunes.
Las personas en presidio relatan que son víctimas de humillaciones, malos tratos, que son sedados con barbitúricos para que no molesten e incluso que se los proporcionan «generosamente», dándose casos de suicidio por sobredosis de los mismos. No denuncian formalmente mientras sufren estas violaciones de DDHH por miedo a represalias.

La representantes de AGFD, denuncian, además, que los gitanos y gitanas en presidio son doblemente víctimas, por la gitanofobia implantada en nuestra sociedad.

Las familias actualmente se están organizando en asociaciones como «Familias ante la crueldad carcelaria» para denunciar y detener esta oleada de muertes sin esclarecer. Es el caso de la familia de Manuel que exige justicia, que se conozcan las circunstancias de su muerte y se delimiten las responsabilidades.

Puedes visualizar parte del acto pinchando en este VÍDEO
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Audio de la rueda de prensa:
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El 13 de diciembre, miércoles, en Murcia, acto informativo convocado por la familia de Manuel Fernández Giménez, muerto en la cárcel de Albocàsser el pasado 22 de octubre en circunstancias no suficientemente aclaradas por los responsables

Hablando sobre el tema en la radio:

9-XII-2017

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2-XII-2017

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Más información en este blog

Comunicado de unos presos en la cárcel de Puerto I en protesta por la muerte de José Serrano Benítez, los traslados arbitrarios y la destructividad del Régimen Especial de castigo

Nosotrxs, lxs presxs en el Modulo 1 del Puerto de Santa María no cedemos ni un milímetro a lxs opresorxs. Estamos cansadxs de que se nos juzgue administrativamente y se nos condene a pesar de estar condenadxs ya a largas penas de cárcel, y a espera de más juicios por desgracia (en mi caso concreto 19 años y 3 meses firmes, aún les parece poco…). La Institución Penitenciaria, la empresa del crimen y el castigo, nos tiene dispersadxs, condenando a nuestras famílias y compañerxs a sufrir accidentes de tráfico, a sufrir nuestra lejanía física, nos condena por nuestro sentir libertario y por nuestro espíritu de lucha, a intervención de todas las comunicaciones, nos quitan los libros que nos envían lxs compañerxs y los grupos de apoyo; a pesar de tener toda la parafernalia legalista, excusas vagas como: “hablar mal del sistema penitenciario”, “falsear la realidad” y otras sin sentido, son suficientes para secuestrar nuestros libros. Nos llaman delincuentes y ladrones pero nos roban (abusando del poder) libros, cartas, panfletos… con el beneplácito de los juzgados y tribunales, nos acusan de terrorismo pero ejercen terrorismo de estado, imponiendo a base del miedo las palizas, para aislarnos, acallarnos, dispersarnos, incomunicarnos… ¿Quién es el terrorista?  Sigue leyendo