Torturadores en huelga

Menos mal que se levantan voces para desmentir la repugnante falacia de los sindicatos de carceleros, reforzada por todos los falsimedios, que difunden servilmente sus tergiversaciones. Llevan meses –en esta última campaña, porque en realidad son años– haciéndose las víctimas, queriendo dignificar su inhumana “profesión”, presentándose como “arrojados” y “abnegados” servidores públicos. Y todo ello reivindicando –aparte de más dinero, claro, y más plantilla para trabajar todavía menos, si fuera posible– manos libres en el uso de los “medios coercitivos” de los que hipócritamente habla la ley penitenciaria. Es decir, en la práctica de la violencia y de la tortura.

Quienes lo vivimos de cerca lo sabemos bien: palizas de diez contra uno, con porras, cascos, escudos, gases lacrimógenos, esposas, etc.; “sujecciones mecánicas”, muchas y largas horas, días enteros de tener a una persona atada en una cama, a veces desnuda, sin desatarla siquiera para hace sus necesidades, haciéndoselas encima; cruel aislamiento con acoso constante; arbitrariedad en las “limitaciones regimentales”, traslados, “partes” y sanciones; amenazas y provocaciones cotidianas, humillantes bofetadas, destrozo o privación de pertenencias personales, abusos sexuales; abandono médico-sanitario, criminal negligencia en la administración de psicofármacos, ensañamiento en lugar de cuidados para los enfermos mentales; indefensión jurídica…

También quieren que se les considere “agentes de la autoridad”, con la consiguiente “presunción de veracidad” en sus mentirosos expedientes y aumento de las condenas para quienes son acusados en sus contradenuncias. Ya sabéis, quizá, cómo funciona: te dan una paliza, cogen la baja para reponerse de las torceduras de muñeca por manejar la porra con demasiado entusiasmo, los dedos rotos de dar puñetazos, las contusiones que se producen unos a otros cuando chocan entre ellos al abalanzarse ocho, diez o quince para golpear a una persona indefensa. Nos consta que, por ejemplo, en Albocàsser, llevan todo el mes provocando a las personas presas, dándoles palizas y contando en los medios serviles que han salido varios carceleros heridos y, además, denunciando en los juzgados a sus víctimas, como si fueran ellas las agresoras. Estos son sus argumentos.

Los torturadores están en huelga, aunque eso no quiere decir que dejen de torturar. Al contrario, lo que hacen es apretar todavía un poco más el torniquete. Todo lo que dejan de hacer por la huelga repercute en perjuicio de las personas presas y sus allegados: pédida de comunicaciones, a menudo después de un largo viaje; pérdida de horas de paseo para los aislados; pérdida de citas médicas, turnos quirúrgicos, tomas de medicación y curas, desasistencia médico-sanitaria aún mayor; imposibilidad de entrevistarse con abogados; suspensión de juicios, permisos y  actividades… ¿A quién quieren presionar con su huelga? Hay muchos antecedentes hasta de provocación de motines en los conflictos laborales del personal penitenciario. No sólo en los de principios de este año de los carceleros franceses, a quienes los españoles parecen querer emular, sino en todos los que ha habido aquí, desde tiempo inmemorial. Este ha sido siempre su modo de presión: provocan a las personas presas dejándoles encerradas, muchas veces sin comer o sin agua, con casi todas sus necesidades básicas desatendidas, a ver si les hacen saltar, para que quede justificada la represión y la tortura y volver a aparecer como héroes y mártires del orden público en desigual enfrentamiento con gente violenta y sin escrúpulos, nuestros hijos e hijas, padres y madres, hermanos y hermanas, compañeros y compañeras, amigos y amigas.

Afortunadamente, no estamos completamente solas las personas presas, sus familas y gente allegada. Afortunadamente, podemos reproducir aquí una serie de expresiones que desenmascaran a los torturadores, poniendo en entredicho el asqueroso marketing de los sindicatos corporativistas de carceleros y señalando varias veces que la única huelga justa es la de lxs presxs en lucha, contra la tortura y no a favor de ella como la de los boqueras. Parece que algo está empezando a moverse en algunas conciencias.

Tokata Y Fuga 17-XI-2018. Por La Tortura Y Contra La Tortura: Las Dos Huelgas De Las Prisiones

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SOBRE LAS REIVINDICACIONES DE LOS CARCELEROS

Desde hace tiempo los carceleros del estado español mantienen un pulso con la administración para que se cubran todas las plazas vacantes que a día de hoy existen en las cárceles, con la excusa de que con tan pocxs trabajadorxs no se puede garantizar ni alcanzar los fines de la institución, que son la reeducación y la reinserción… ¡Esta afirmación es VERGONZOSA!
 
Para empezar, con las movilizaciones de octubre y las que tienen programadas para noviembre han conseguido bastante difusión gracias a los medios de comunicación de masas. Los cuales les han dado voz y la oportunidad de llegar a todos los rincones. Algo que jamás pasará con la lucha que están llevando nuestrxs compas presxs desde hace años, ésta siempre será invisibilizada.
 
Incluso, estas movilizaciones están siendo respaldadas por grandes sindicatos (como CCOO y UGT) que nunca moverán un solo dedo por las penosas condiciones y los ridículos salarios que reciben las personas privadas de libertad mientras trabajan durante su condena.
 
Utilizar la excusa de que, con las condiciones que tienen actualmente lxs carcelerxs (seguramente con una subida de sueldo se callarían), no es posible la reinserción… es lamentable. No es posible la reinserción de las personas presas porque la cárcel estigmatiza, porque la cárcel aísla, porque en la cárcel se tortura y se asesina. La reinserción no se encuentra dentro de las funciones de lxs carcelerxs, no existe ningún trabajo ni ningún taller que estas personas puedan realizar que realmente tengan unos objetivos tangibles y prácticos a la hora de su puesta en libertad. Además, se generan unas dinámicas y unas relaciones que para nada mejoran las que estas personas tenían en la calle antes de entrar en prisión.
 

Exigen un reconocimiento por su trabajo, ¿por qué no reconocen que hay carcelerxs que torturan, violan y vejan a personas encarceladas? Porque son cómplices con su silencio y su permisividad. 

Quieren que se les reconozca como agentes de la autoridad, ¿para qué? ¿para continuar con los abusos de poder pero aún con más legitimidad? Son capaces de afirmar que “por no cubrir las vacantes no pueden asegurar la integridad de los internos ni de los propios funcionarios” … ¿desde cuándo les importa la integridad de las personas presas? Si lo que ocurre diariamente dentro de las cárceles es todo lo contrario, estas personas son ridiculizadas, infantilizadas, amenazadas, etc. Exigen un protocolo de agresiones adecuado a la institución, amparadxs por una supuesta “alta siniestralidad laboral por las agresiones que sufren” ¿por qué no exigen el esclarecimiento de todas las muertes de presxs que son inducidas o enmascaradas?

Ningunx de lxs carcelerxs que están saliendo a las calles estos días responderán a estas preguntas, porque estamos de nuevo ante un juego del estado de bienestar en el que se pinta con buena cara a la gente trabajadora y responsable, que simplemente quiere una estabilidad para poder desempeñar las funciones correctamente, y, en este caso en particular, continuar con el buen desarrollo de uno de sus pilares más importantes: la seguridad. Mientras lo que realmente ocurre tras esos muros sigue estando oculto y olvidado en nuestra sociedad.

Este texto simplemente es un desahogo y un ataque a la institución penitenciaria y a sus esbirrxs.

Que continúe el apoyo a nuestrxs compas encarceladxs, que se sepa que no están solxs.

Colectivo Pronoia

Fuente: https://suportpresxslleida.noblogs.org

 

ANTE LA HUELGA DE CARCELEROS ESPAÑOLES

Ante la huelga convocada por los carceleros españoles entre los días 17 y 20 de noviembre, el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión quiere expresar lo siguiente:

Como consecuencia de esta huelga, este fin de semana no habrá presx que tenga garantizado poder ser visitadx por familiares o amigxs. No es casual, además, que esta huelga comience en fin de semana, ya que el objetivo de estos carceleros perros del sistema es el de utilizar a lxs presxs como rehenes para hacer sus reivindicaciones. Asimismo y como en anteriores veces, las salidas al hospital serán retrasadas en detrimento de la salud de lxs presxs, las horas de patio se verán reducidas y, en general, convertirán la huelga en una herramienta perfecta para castigarlxs aún más.

En lo que respecta a los derechos de comunicación, hay que recordar cuales son las condiciones de lxs presxs políticxs: derecho al envío de dos cartas semanales y a la recepción de cuantas les lleguen, todas ellas intervenidas (son leídas por la dirección de la cárcel), normalmente por un plazo de alrededor de un mes a pesar de que la ley dice que el tiempo máximo de intervención es de 15 días; derecho a ocho llamadas de cinco minutos cada semana (intervenidas); derecho a recibir una visita semanal de 40 minutos (intervenida y con un cristal en medio); derecho a un vis a vis familiar de hora y media cada mes (intervenido) y, en caso de tener pareja, un vis a vis íntimo (este último y como excepción, sin intervenir).

En esta huelga camuflada de lucha obrera, los carceleros demandan una subida salarial pero, sobre todo, demandan poner en práctica un protocolo aprobado el pasado año que les convierte en Autoridad Pública y que daría por buena la versión de los carceleros que denunciaran haber sufrido agresiones por parte de presxs, aún cuando no presentaran parte de lesiones.

A la hora de hacer sus reivindicaciones, los carceleros citan de manera constante los ataques que sufren por parte de lxs presxs y la situación de desamparo que padecen. Sin embargo, la realidad es muy diferente y son lxs presxs lxs que sufren constantes ataques: palizas, incumplimiento de las normas que hacen referencia a derechos, falta de asistencia médica, módulos de aislamiento, humillaciones, insultos y un largo etcétera son el pan de cada día en las cárceles españolas, esos agujeros negros que en las televisiones nos presentan como hoteles de lujo. Todo esto con la impunidad que los muros y los jueces de vigilancia penitenciaria ofrecen a los carceleros.

No olvidemos que la cárcel (y por lo tanto también los carceleros) es uno de los pilares fundamentales de este sistema capitalista que pisotea las condiciones de vida de la clase trabajadora y que, por ello, no consideramos trabajadores a quienes viven de robar la libertad al resto. En las cárceles, excepciones aparte, solo encierran a trabajadorxs pobres y a militantes políticxs, y los carceleros no son más que los perros de los dueños de las prisiones.

Toda nuestra solidaridad a todxs lxs presxs y familiares que sufrirán las consecuencias de esta huelga de sindicatos reaccionarios.

En Euskal Herria, a 14 de noviembre de 2018.

Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión

Fuente: https://www.amnistiaaskatasuna.com/…/ante-la-huelga-de-carc…

 

LAS DOS HUELGAS DE LAS PRISIONES

Los sindicatos mayoritarios presentes en las prisiones del Estado español: ACAIP, CSIF, CCOO, UGT y CIG convocaron los pasados días 24 y 26 de octubre la “primera” huelga de la historia en las prisiones, y a esas se suman cuatro jornadas más los días 17, 18, 19 y 20 de noviembre, a fin de conseguir una mejora de sus condiciones laborales. En su comunicado oficial, la primera jornada de huelga general fue valorada con éxito y, por supuesto, su incidencia ha sido ampliamente cubierta por los medios de comunicación.

Sin embargo, en el mismo mes de octubre se ha dado otra huelga en prisión. Desde el día 1 de octubre un buen número de personas presas secundaron una huelga de hambre para reivindicar algunos derechos básicos de las personas presas. Esta huelga es, entre otras cosas, el fruto de varios meses de lucha colectiva llevada a cabo por personas presas en diferentes cárceles del Estado. De esta otra huelga, por supuesto, prácticamente ningún gran medio de comunicación se ha hecho eco. Básicamente lo que piden las personas en huelga de hambre es:

El fin de las torturas, agresiones y tratos crueles, inhumanos y degradantes; la erradicación de los FIES, abolición del llamado “régimen especial” de castigo y cierre absoluto de los departamentos de aislamiento; el fin de la dispersión; que los servicios médicos no estén adscritos a IIPP, sino que sean independientes de ellas, para que las personas presas reciban los mismos tratamientos que la gente de la calle; la libertad de las personas presas enfermas crónicas, sin que exista el requerimiento de que entren en fase terminal; que a las personas con enfermedad mental se les trate adecuadamente en lugares apropiados para ello y no en las cárceles, y mucho menos en régimen cerrado o en aislamiento; que los “programas” con metadona, tratamientos psiquiátricos, etc vayan acompañados de grupos de apoyo, psicólogos, terapeutas, entre otros profesionales independientes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias; la investigación de todas las muertes que se dan en las cárceles; accesos formativos y culturales a todas las personas presas; que se deje de cachear integralmente a las familias y amistades visitantes; y la no criminalización de la solidaridad entre personas presas.

Desde Salhaketa Nafarroa queremos dar cuenta de “la otra huelga” que se ha dado en las prisiones del Estado, y de la lucha que se está llevando a cabo por personas presas en diferentes cárceles del Estado en este mismo momento, de la que no se habla. Igualmente informamos de la segunda convocatoria de huelga para los días 10 a 25 de diciembre. También queremos reivindicar la existencia en las últimas décadas de innumerables huelgas y resistencias al funcionamiento inhumano de las prisiones por parte de distintos colectivos y personas a nivel individual, que con una gran capacidad de agencia han querido poner su dignidad por delante de las consecuencias que podrían tener sus actos (aislamiento, malos tratos, merma de salud).

Desde luego, todas las huelgas son legítimas. Pero estarán de acuerdo con nosotras en que algunos mensajes y actos son más éticos que otros. El hecho de que quienes ven cada día el sufrimiento humano de las personas presas no se hayan manifestado jamás en la historia para que algo cambie mínimamente en las prisiones del Estado, es simplemente lamentable. Que en sus declaraciones públicas comparen su salario con el de un Guardia Civil es simplemente lamentable. Que sepan cómo ha afectado su huelga en las personas presas (no apertura de celdas, no acudir a talleres, no visitas, no vis a vis…) y eso lo consideren oficialmente un éxito, es simplemente lamentable.

Dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver, y aquí hay algo que está muy claro: no solo están presas las personas presas, sino también sus guardias. Ustedes verán.

Salhaketa Nafarroa

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/…/dos-huelga-de-las-prisiones…

 

NO HAY HUELGAS EN LA GUERRA

Hoy, sábado 17 de noviembre de 2018, lxs funcionarixs de prisiones han convocado una huelga que durará por lo menos cuatro días.

Las personas presas en la macrocárcel de Zuera no han podido bajar a desayunar. Han estado encerradsx en sus celdas durante horas, sin posibilidad de acudir a comunicar en los locutorios con sus familiares y allegadxs. Gran parte de ellxs vienen desde muy lejos (costeándose el viaje y organizándolo, quizá, desde hace semanas), para apenas 40 minutos de visita. Otrxs, esperando ver a su hijo que acaba de entrar en prisión por primera vez hace solo unos días y que estará, seguramente, en estado de shock. Hoy, ninguno de ellxs ha podido entrar a comunicar, no han podido entrar paquetes, no han podido entrar dinero. Nada.

Tampoco se ha permitido la entrada de abogadxs para realizar las visitas acordadas (y, en ocasiones, vitales para las personas presas). ¿Qué pasa si una persona presa tiene un juicio el lunes? ¿Y si la familia no puede volver a costearse un viaje hasta dentro de dos meses? Las personas presas viven en un vacío de derechos y de cuidados y, en estos momentos, se les está negando uno de ellos y, quizá, de los más importantes: la comunicación con el exterior y el contacto con sus redes de apoyo.

¿Parece exagerado pensar que la visita de un familiar puede suponer la diferencia entre aguantar o suicidarse? Pues no lo es. Esa es la realidad cuando uno de los pilares que sostienen la propia vida y la propia humanidad (el contacto, la comunicación) allí dentro, se te niega.
¿Dónde están los servicios mínimos para algo tan fundamental como los derechos de las personas presas? Esta situación se ha dado sin informar a nadie de la cancelación de las comunicaciones (ni a las visitas, ni a los medios) obviando, así, la lógica humana de intentar provocar el menor perjuicio posible precisamente a personas que, cada día que pasan allí, están un poco más muertas. Si esto se ha hecho así, es porque para ellxs, y para el Estado, las personas presas no son personas.
Más de cien coches han estado aparcados frente a los muros de la cárcel de Zuera tras largas retenciones para el acceso. Las personas que iban a comunicar, se han encontrado con una larga fila de coches en la carretera, custodiados por la Guardia Civil (no teniendo su presencia más sentido que el de infundir miedo y abusar de su poder).

Las puertas de entrada a la cárcel han permanecido durante horas cerradas a cal y canto. Hasta el punto de haberle negado la entrada a una señora de 80 años que solicitaba, atemorizada por la situación, ir al lavabo. Un grupo de familiares ha requerido al piquete de funcionarixs, apelando a la cordura que, por favor, abrieran las puertas para permitirle utilizar el baño. Ni siquiera con algo así han sido capaces de mostrar un mínimo de humanidad y de sentido común. La señora, entre lloros, ha tenido que hacer sus necesidades como ha podido cerca de un arbusto mientras otros familiares le tapaban para que, al menos, no tuviera que sufrir más humillación desnudándose y orinando a la vista de visitantes, funcionarixs y cuerpos de seguridad allí presentes.

Todo esto ha sucedido en el contexto de una huelga de funcionarixs de prisiones y ante la presencia de la Guardia Civil. Es alarmante pensar en lo que pueden hacer cuando nadie lxs ve allí dentro ―en la “intimidad” de la prisión― si son capaces de comportarse así públicamente y ante la imperturbabilidad del “Cuerpo de Seguridad Pública”.

Desde nuestro máximo respeto al derecho a huelga, creemos que es absolutamente intolerable que las personas presas, sus familias y amigxs estén sufriendo este maltrato institucional. Ellxs son lxs perjudicadxs por un sistema que los utiliza como chivo expiatorio para ocultar su mala praxis y su propia inutilidad (y cuyo precio a pagar son sus propias vidas). ¿Cómo se puede estar apelando y reivindicando derechos laborales mientras, para ello, se están pisando los derechos de miles de personas a las que ya se les ha quitado todo?

Esto no hace sino poner de manifiesto, una vez más, la crueldad y la perversión intrínsecas al sistema penitenciario. Con la diferencia de que esta vez se ha podido constatar de manera pública y explícita. Fuera del silencio y el ocultamiento que configuran, como norma, la idiosincrasia carcelaria.

Nada puede resumir mejor lo ocurrido hoy (y, en general, lo que supone el sistema penitenciario en sí) que las palabras de una funcionaria cuando, tras las quejas y la petición de explicaciones por parte de las personas que iban a comunicar, ha desvelado la única verdad de la cárcel: “en una guerra siempre tiene que haber heridos”.

Pues bien, señora, sepa usted que, en esta guerra, nosotras no estamos dispuestas a seguir soportando que lxs muertxs lxs ponga siempre el mismo bando.

Fuente: https://campazgz.wordpress.com/2018/11/17/no-hay-huelgas-en-la-guerra/

 

¿LOS DERECHOS DE QUIÉN?

Hoy la foto es lo de menos. No vengo a compartir una imagen sino algo que está pasando. No sé si lo dije en algún momento por aquí pero llevo unos meses dando clases de baile de forma voluntaria en la prisión de Pereiro de Aguiar. Y una vez más no me han dejado ir.

La cuestión es que los carceleros, a nivel estatal, han convocado huelga (este fin de semana ya es la segunda y por lo visto se prevén más a lo largo de lo poco que queda de año). No es casualidad que las huelgas que convocan sean los fines de semana ya que esto provoca que los presos y las presas no puedan tener ningún tipo de comunicaciones con sus familiares, amigos, abogados, y por lo tanto, tampoco pueden realizar actividades dentro de prisión con gente que venga de fuera. Hoy los presos y las presas del Estado se han quedado SIN NADA, encerrados en sus celdas por falta de servicios mínimos. Todas las huelgas son legítimas, pero como bien decían desde Salhaketa Nafarroa en su comunicado (que por cierto recomiendo “Las dos huelgas de las prisiones” https://www.elsaltodiario.com/…/dos-huelga-de-las-prisiones…) hay mensajes y actos que son más éticos que otros. No vengo a denunciar que los funcionarios de prisión estén en huelga, vengo a denunciar que las PERSONAS presas tienen unos derechos y que una vez más se los están pisoteando.

¿Qué pasa con los servicios mínimos? Hoy cientos de personas se han quedado en las puertas de las prisiones esperando una respuesta por parte de los funcionarios. Nadie había avisado a los familiares y amigos de los presos y las presas. Lo que se han encontrado después de recorrer 10, 100, 200, 300, 400 km para ir a visitar a su hijo/a, marido/esposa, pareja, madre/padre, han sido muros de cemento y barreras cerradas sin dar explicaciones de por qué no podían entrar en prisión.

Mientras los funcionarios alzan la voz y reivindican unos derechos laborales, los de los presos, las presas y los familiares están siendo saboteados.

Ana Sagredo

Fuente: https://www.facebook.com/anasagredofotografia/photos/a.1665192417092484/2235235146754872/?type=3&theater